Perspectiva Internacional

China acelera su estrategia para reducir la dependencia del dólar

Por Perspectiva Internacional

Pekin, 17 de agosto de 2026

Pekín apuesta por el yuan, los pagos digitales y una nueva infraestructura financiera internacional

China está avanzando hacia uno de los proyectos geoeconómicos más ambiciosos de las últimas décadas: aumentar el uso internacional del yuan y reducir progresivamente la dependencia del dólar estadounidense en el comercio, las inversiones y los pagos transfronterizos.

China no quiere reemplazar al dólar: quiere poder prescindir de él

No se trata, al menos por ahora, de sustituir al dólar como principal moneda del sistema internacional. El objetivo parece ser más pragmático: construir las condiciones para que China y sus principales socios puedan comerciar, invertir y realizar pagos internacionales sin que el dólar constituya una vía obligatoria.

Más allá del dólar: el proyecto chino para construir un sistema financiero multipolar

La estrategia acaba de recibir un nuevo impulso. El Banco Popular de China incorporó a su planificación para los próximos cinco años el objetivo de ampliar el uso internacional del renminbi en el comercio, la inversión y el financiamiento, al mismo tiempo que plantea profundizar la apertura de sus mercados financieros.

La señal es significativa. La internacionalización del yuan deja de aparecer como una política complementaria para convertirse en un componente de la estrategia financiera de largo plazo de Pekín.

Una infraestructura financiera propia

Para que una moneda tenga influencia internacional no alcanza con que sea aceptada en las operaciones comerciales. También necesita bancos, sistemas de compensación, mercados financieros y mecanismos de liquidación capaces de sostener esa expansión.

China viene construyendo esa infraestructura desde hace años.

China prepara el mundo posdólar

Uno de sus instrumentos principales es el Cross-Border Interbank Payment System (CIPS), la plataforma china para procesar pagos internacionales denominados en renminbi.

CIPS no es simplemente una copia de SWIFT. Mientras SWIFT funciona fundamentalmente como una red de mensajería financiera, CIPS permite procesar y liquidar operaciones en yuanes. Su expansión, por lo tanto, contribuye a disminuir la necesidad de utilizar las infraestructuras financieras occidentales cuando las transacciones están denominadas en moneda china.

El rol de Deutsche Bank

El crecimiento de esta infraestructura está acompañado ahora por una mayor presencia del yuan en los mercados financieros internacionales. Deutsche Bank, por ejemplo, fue designado en agosto de 2026 como banco de compensación del renminbi para Europa. Es el primer banco extranjero en recibir esa designación en el continente europeo y permitirá procesar, compensar y liquidar directamente operaciones internacionales en yuanes desde Frankfurt.

La importancia de la decisión excede al banco alemán. Para Pekín significa acercar su infraestructura financiera a uno de los principales centros económicos del mundo y facilitar que empresas europeas puedan operar en yuanes con menores costos y fricciones.

El yuan digital: la otra gran apuesta

China también está intentando aprovechar una revolución tecnológica que puede modificar las reglas de los pagos internacionales: las monedas digitales de los bancos centrales.

CIPS, yuan digital y BRICS: las piezas de la estrategia china contra la dependencia del dólar

En junio de 2026, el centro de operaciones del yuan digital alcanzó acuerdos con 26 instituciones financieras para incorporarlas a una plataforma de pagos transfronterizos denominada CBETS. La iniciativa apunta a facilitar operaciones internacionales con el e-CNY y ampliar el uso del yuan en los pagos internacionales.

La diferencia respecto del sistema tradicional puede ser sustancial.

En determinadas operaciones, una moneda digital emitida por un banco central puede permitir una transferencia más directa entre instituciones financieras, reduciendo intermediarios, tiempos y costos.

China está intentando, de esta manera, no solamente internacionalizar una moneda sino también desarrollar una parte de la infraestructura tecnológica mediante la cual esa moneda circulará.

Es una cuestión estratégica: quien controle las redes de pagos del futuro tendrá también capacidad para influir sobre el sistema financiero internacional.

Del comercio bilateral a una red internacional

La estrategia china tampoco se limita a Europa.

Asia constituye uno de los principales campos de expansión del yuan. Los acuerdos entre China y los países de ASEAN han incrementado el uso de monedas nacionales y del renminbi en las operaciones comerciales. En el primer trimestre de 2025, por ejemplo, las transacciones en yuanes entre China y Malasia alcanzaron 102.000 millones de yuanes, un 27% más que un año antes.

Del dólar al yuan: China acelera la transformación del sistema monetario mundial

El objetivo es construir corredores comerciales en los que el dólar deje de ser imprescindible.

El mismo principio aparece en otras regiones vinculadas económicamente con China, desde Medio Oriente hasta África y América Latina.

La lógica es sencilla: si China comercia con un país utilizando yuanes y ese país, a su vez, puede utilizar esos yuanes para comprar bienes, servicios o inversiones chinas, se reduce la necesidad de convertir permanentemente las operaciones a dólares.

A medida que esos corredores se conectan entre sí, el resultado puede ser una red financiera paralela cada vez más extensa.

Los BRICS y el debate sobre la desdolarización

En este contexto, el debate dentro de los BRICS adquiere una dimensión particular.

Durante los últimos años se habló reiteradamente de la posibilidad de crear una moneda común del bloque. Sin embargo, las dificultades políticas y económicas de semejante proyecto son enormes.

La nueva geopolítica del dinero: China disputa la hegemonía del dólar

La alternativa que parece ganar terreno es menos espectacular, pero probablemente más viable: incrementar el comercio en monedas nacionales y desarrollar mecanismos que permitan compensar esas operaciones sin pasar necesariamente por el dólar.

Para China, esta fórmula tiene una ventaja adicional. No necesita convencer a todos sus socios de adoptar el yuan como moneda única. Puede impulsar un sistema en el que el comercio se realice entre monedas nacionales y, simultáneamente, ampliar el papel del renminbi como moneda de referencia, financiamiento y liquidación.

Es una estrategia mucho más gradual.

La lección de Rusia

La guerra entre Rusia y Ucrania también modificó los cálculos de Pekín.

Las sanciones occidentales y la congelación de una parte de las reservas internacionales rusas demostraron que el sistema financiero global puede convertirse en una herramienta de presión geopolítica.

La estrategia de China para construir una arquitectura financiera alternativa

Para China, que mantiene importantes reservas y relaciones económicas con Estados Unidos y Europa, la conclusión es evidente: la dependencia de una infraestructura financiera controlada en gran medida por Occidente constituye también una vulnerabilidad estratégica.

Por eso, la internacionalización del yuan tiene una dimensión económica y otra geopolítica.

No se trata solamente de aumentar el comercio en moneda china. Se trata de reducir la posibilidad de que una eventual crisis internacional, una guerra comercial o un conflicto geopolítico pueda impedir que China continúe realizando operaciones internacionales.

El gran obstáculo

Sin embargo, la estrategia china enfrenta un problema fundamental.

Para convertirse realmente en una moneda de reserva global, el yuan necesita que gobiernos, empresas e inversores extranjeros estén dispuestos no solamente a utilizarlo para comprar productos chinos, sino también a mantener grandes cantidades de activos denominados en yuanes.

Y allí aparecen las limitaciones del modelo chino.

Apertura, profundidad y liquidez en los mercados

China mantiene controles sobre los movimientos de capital y su mercado financiero no tiene todavía el grado de apertura, profundidad y liquidez de los mercados estadounidenses. La internacionalización comercial del yuan ha avanzado más rápidamente que su internacionalización como activo financiero global.

Por eso, el desafío para Pekín es considerable.

Un país puede conseguir que sus socios comerciales acepten su moneda porque necesitan comprar sus productos. Es mucho más difícil conseguir que los bancos centrales, fondos de inversión y grandes empresas del mundo quieran mantener esa moneda durante largos períodos como reserva de valor.

El dólar todavía está muy lejos de perder su liderazgo

Conviene evitar las interpretaciones exageradas.

El dólar continúa siendo, por una diferencia considerable, la principal moneda del sistema financiero internacional. El yuan todavía representa una proporción pequeña de los pagos globales y enfrenta importantes obstáculos antes de convertirse en una verdadera moneda de reserva mundial.

Por eso, hablar de un inminente «fin del dólar» sería prematuro.

China prepara un mundo financiero menos dependiente del dólar

Lo que sí está ocurriendo es diferente: el monopolio práctico del dólar como intermediario de buena parte del comercio internacional comienza a ser cuestionado por una arquitectura financiera cada vez más diversificada.

China no necesita que el yuan sea utilizado en el 50% de las transacciones internacionales para conseguir un beneficio estratégico. Le alcanza con que determinados países puedan comerciar con China sin recurrir al dólar y que esos mecanismos sean suficientemente amplios como para funcionar durante una crisis.

América Latina ante la transformación

Para América Latina, este proceso merece una atención especial.

América Latina ante la disputa entre el dólar y el yuan

China se convirtió en uno de los principales socios comerciales de buena parte de la región y es un comprador fundamental de materias primas, alimentos y recursos energéticos.

Brasil, Argentina, Chile, Perú y otros países mantienen relaciones comerciales y financieras cada vez más importantes con Pekín.

El crecimiento de los mecanismos de liquidación en yuanes abre una pregunta estratégica: ¿puede América Latina aprovechar la competencia entre los grandes centros financieros para ampliar su margen de autonomía?

La respuesta no debería ser sustituir una dependencia por otra.

Un mundo menos dolarizado: el desafío de China y la oportunidad latinoamericana

La cuestión central es si los países latinoamericanos pueden construir un sistema de comercio exterior más diversificado, en el que el dólar siga teniendo un papel importante, pero en el que también puedan utilizarse yuanes, reales, monedas locales u otros instrumentos cuando resulte conveniente.

Para países con dificultades estructurales de acceso a divisas, la posibilidad de comerciar con China utilizando mecanismos alternativos al dólar puede tener consecuencias particularmente relevantes. El swap de Argentina es un ejemplo.

Pero también existen riesgos.

Una mayor utilización del yuan puede aumentar la dependencia financiera de China si no está acompañada por una estrategia propia de diversificación comercial y monetaria.

¿Un nuevo orden monetario?

Lo que China está construyendo no parece ser, por ahora, un reemplazo del sistema monetario internacional.

Es algo más gradual y posiblemente más complejo: un sistema internacional con varias monedas, varias redes de pagos y varios centros financieros.

El dólar conservaría una posición dominante, pero compartiría espacios con el yuan, el euro y otras monedas regionales.

El yuan y la lenta construcción de un sistema monetario multipolar

La novedad histórica sería que el sistema financiero internacional dejaría de depender de una única infraestructura dominante.

China parece estar preparándose para ese escenario.

El yuan, CIPS, el yuan digital, los acuerdos de monedas locales, los bancos de compensación en distintos países y las nuevas plataformas de pagos forman parte de un mismo proceso: construir una red capaz de sostener el comercio chino aun cuando las relaciones con Estados Unidos sean cada vez más conflictivas.

No estamos, por lo tanto, ante una batalla que vaya a resolverse con el simple reemplazo del dólar por el yuan.

La construcción de un nuevo orden financiero mundial

Estamos ante algo más profundo: la transición desde un sistema financiero internacional predominantemente centrado en Estados Unidos hacia un escenario potencialmente multipolar.

Y si esa transformación continúa, América Latina tendrá que decidir si se limita a adaptarse a la nueva competencia entre grandes potencias o si aprovecha la oportunidad para construir una mayor autonomía económica y financiera.

La verdadera disputa no será solamente entre el dólar y el yuan.

Será por quién tendrá capacidad para definir las reglas, las redes y las instituciones del dinero internacional del siglo XXI.