Perspectiva Internacional

Petro redefine la diplomacia de Colombia

La diplomacia de Petro toma forma con embajadores leales y alianzas que rompen con los socios tradicionales de Colombia.
La diplomacia de Petro toma forma con embajadores leales y alianzas que rompen con los socios tradicionales de Colombia.

La diplomacia de Petro toma forma con embajadores leales y alianzas que rompen con los socios tradicionales de Colombia.

Reorganización del servicio exterior y ruptura con la diplomacia tradicional

La diplomacia de Petro ha tomado un rumbo transformador en Colombia. El presidente Gustavo Petro ha reemplazado a embajadores de carrera por personas cercanas a su proyecto político, muchas sin experiencia previa en relaciones exteriores. Asegura que busca romper con lo que denomina una “diplomacia feudal”. Esta decisión ha provocado una fuerte polémica en círculos políticos y diplomáticos. Petro defiende su derecho, como jefe constitucional de la política exterior, a escoger representantes que compartan su visión del mundo. No obstante, esta reestructuración ya enfrenta al menos 22 demandas judiciales que cuestionan el cumplimiento de los requisitos legales para ejercer cargos diplomáticos.

Nombramientos sin experiencia diplomática generan polémica

Algunos de los nombramientos más controvertidos han sido los de Moisés Ninco en México y Karen Natalia Carvajal en Barcelona, quienes no cuentan con experiencia diplomática ni han finalizado estudios universitarios. Para Petro, estas designaciones representan un paso hacia una diplomacia más inclusiva y diversa, donde se prioriza la juventud, la representación y la afinidad ideológica. Sin embargo, el hecho de que solo el 20% de los puestos clave estén ocupados por diplomáticos de carrera —en comparación con el 70% en Argentina o el 90% en Brasil— ha generado preocupación sobre una posible desinstitucionalización del servicio exterior y una creciente politización de sus funciones.

Colombia redefine alianzas y se distancia de socios tradicionales

En paralelo a la renovación del cuerpo diplomático, el gobierno de Petro ha comenzado a reconfigurar sus alianzas internacionales. La decisión de dar por terminado el Tratado de Libre Comercio con Israel, así como la propuesta de revisar el acuerdo comercial con Estados Unidos, marcan un claro alejamiento de aliados tradicionales. Estas decisiones se enmarcan en un contexto de tensiones crecientes con Washington, intensificadas tras la revocación de la visa estadounidense al propio presidente, luego de sus declaraciones en favor de Palestina. Como respuesta simbólica, la canciller Rosa Villavicencio renunció a su visa, en lo que fue interpretado como una señal de rechazo ante lo que el gobierno colombiano considera una intromisión extranjera.

Relaciones con Venezuela y nuevos horizontes geopolíticos

Al mismo tiempo, Petro ha impulsado el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Venezuela, promoviendo una cooperación conjunta en áreas como seguridad, comercio y migración. Esta postura marca una ruptura con la línea de gobiernos anteriores, que mantenían una distancia crítica frente al régimen de Nicolás Maduro. Además, la actual política exterior ha puesto el foco en estrechar lazos con regiones que históricamente han estado fuera del radar colombiano, como África, Asia y el mundo árabe. El objetivo es diversificar las alianzas estratégicas y reducir la dependencia de los países occidentales. En este contexto, el declive del MERCOSUR como bloque regional ha llevado a que Colombia y otros países sudamericanos vuelvan la mirada hacia los BRICS, considerados una alternativa emergente con potencial económico y político.

Nueva estrategia internacional y uso político de las embajadas

Todo apunta a que el gobierno colombiano está diseñando una nueva estrategia para posicionarse en el escenario internacional. Las embajadas se están utilizando como herramientas políticas, mientras se exploran alianzas con bloques geopolíticos diferentes y se toma distancia de potencias tradicionales. Esta apuesta por una mayor autonomía exterior plantea desafíos importantes: el gobierno deberá encontrar un equilibrio entre sus ideales políticos y la necesidad de mantener relaciones diplomáticas y comerciales estables. En este ambiente, crece la expectativa sobre qué nuevo giro dará la política exterior del país en los próximos meses.