
Por Perspectiva Internacional
Washington, 2 de enero de 2026
Crecimiento sin certezas en un mundo al límite
Tras quince años sin una recesión global de magnitud —con la excepción del paréntesis pandémico— la economía mundial ingresa en 2026 envuelta en una paradoja: crece, pero sobre bases frágiles; resiste, aunque cargada de desequilibrios; avanza, mientras las reglas que la ordenaron durante décadas parecen diluirse.
La economía internacional entra en 2026 sin reglas claras
Según el Fondo Monetario Internacional, el crecimiento global rondará el 3%, con desempeños dispares: Estados Unidos avanzará cerca del 2%, la zona euro apenas superará el 1% y las economías emergentes seguirán liderando el dinamismo. Los mercados financieros, en particular Wall Street, se mantienen en máximos históricos y el desempleo en las economías desarrolladas continúa en niveles bajos. Sin embargo, este escenario relativamente benigno convive con tensiones estructurales que podrían redefinir el rumbo económico internacional.
Un crecimiento “dopado” por el Estado y los mercados
Buena parte de la resiliencia actual se explica por la fuerte intervención pública. Desde la crisis energética europea hasta los programas de estímulo en Estados Unidos, los gobiernos han abandonado sin complejos la ortodoxia fiscal. A ello se suma una política monetaria todavía flexible y una abundante liquidez que sostiene la inversión y el consumo, aunque de forma desigual.
La ilusión de la estabilidad: por qué la economía global camina sobre terreno frágil
Este “dopaje” ha permitido evitar una recesión clásica, pero también ha elevado la deuda pública a niveles inéditos desde la Segunda Guerra Mundial. En las economías avanzadas, la deuda combinada se acerca peligrosamente al 100% del PIB, un umbral que limita el margen de maniobra ante futuras crisis.
Estados Unidos, China y el factor Trump
El principal foco de atención sigue siendo Estados Unidos. El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca añade incertidumbre, especialmente por sus presiones sobre la Reserva Federal y su agenda proteccionista. Una eventual pérdida de independencia del banco central minaría la credibilidad del dólar y reavivaría los temores inflacionarios, con efectos sistémicos.
china
China, por su parte, enfrenta el desafío de sostener el crecimiento con un modelo menos dependiente de las exportaciones, en un contexto de desaceleración interna y tensiones comerciales persistentes. Cualquier tropiezo significativo en estas dos potencias tendría un impacto inmediato sobre la economía global.
Europa: entre Alemania, Francia y una España en mejor forma
En Europa, el panorama es mixto. Alemania apuesta por un ambicioso plan de reindustrialización financiado con deuda, mientras Francia lidia con un déficit elevado y una inestabilidad política crónica. España emerge como una excepción positiva: crecimiento sostenido, fuerte sector servicios y un notable impulso del turismo y la inmigración, aunque con serios problemas estructurales como la crisis de vivienda.
El futuro europeo dependerá en gran medida de si estas tensiones nacionales logran canalizarse hacia una estrategia común o si profundizan la fragmentación interna.
La gran incógnita: la burbuja de la inteligencia artificial
La euforia en torno a la inteligencia artificial es hoy el principal motor de los mercados. Las inversiones proyectadas alcanzan cifras colosales, pero no está claro si los retornos justificarán semejante apuesta. Un ajuste ordenado podría depurar excesos sin mayores daños; un estallido abrupto, en cambio, podría desencadenar una crisis global comparable —o superior— a la de 2008.
La apuesta por la inteligencia artificial y el riesgo de una nueva burbuja global
Como advierten varios economistas, “cuando baja la marea se ve quién nadaba desnudo”. La baja productividad y el crecimiento extensivo quedarían rápidamente al descubierto.
Una distopía posible
El escenario más adverso combina varios shocks: un colapso descontrolado de la burbuja tecnológica, una escalada de tensiones geopolíticas —desde Ucrania hasta Taiwán— y un giro imprevisible de la política estadounidense. En ese contexto, la pérdida de riqueza sería masiva y el tradicional papel estabilizador del dólar podría no ser suficiente.
Un mundo que crece sin certezas: la economía global ante su año más incierto
La economía mundial en 2026 se mueve entre la continuidad y la ruptura. No hay una recesión a la vista, pero tampoco certezas duraderas. La incertidumbre se ha convertido en la norma y las reglas que guiaron la globalización durante seis décadas ya no ofrecen garantías. En este nuevo tablero, más que prever con exactitud, el desafío para gobiernos y actores internacionales será gestionar el riesgo y evitar que la resiliencia actual se transforme en complacencia.



