
Por perapectiva internacional
Pekin, 27 de enero de 2026
Multilateralismo en tiempos de Trump: un acuerdo histórico para proteger los océanos
En un contexto internacional marcado por el resurgimiento del unilateralismo y el retroceso de compromisos ambientales bajo la segunda presidencia de Donald Trump, una noticia ofrece un inusual rayo de esperanza para el multilateralismo: este 17 de enero de 2026 entró en vigor el Tratado de Alta Mar, el primer acuerdo internacional que otorga un marco legal para proteger las aguas internacionales, que cubren nada menos que la mitad del planeta.
Del “territorio de nadie” a reservas marinas: el histórico acuerdo que protege la mitad del planeta
Tras dos décadas de negociaciones complejas, el tratado se activa gracias a la ratificación de 82 países, superando holgadamente el mínimo de 60 necesario. A partir de ahora, se abre el camino para la creación de reservas marinas en zonas hasta hoy definidas como “territorio de todos y responsabilidad de nadie”. El objetivo político y ambiental es ambicioso: que al menos el 30% de las aguas internacionales cuenten con algún tipo de protección para 2030.
Mientras EE UU se repliega, el Tratado de Alta Mar inaugura una nueva era oceánica
La entrada en vigor del acuerdo tiene además una fuerte carga simbólica. Se produce mientras Estados Unidos formaliza su salida del Acuerdo de París el próximo 27 de enero y consolida su retirada de organismos vinculados a la ONU. En este contraste, el tratado aparece como una afirmación del orden internacional basado en reglas y cooperación, justo cuando ese orden atraviesa uno de sus momentos más frágiles.
China toma la delantera y el Tratado de Alta Mar se convierte en ley internacional
China, que ya ratificó el texto, intenta capitalizar ese vacío de liderazgo. Pekín ofreció la ciudad portuaria de Xiamen como sede del secretariado del tratado, en un gesto que su canciller Wang Yi definió como un “triunfo del multilateralismo”. Chile y Bélgica también compiten por alojar esa institución. Mientras tanto, Estados Unidos y Rusia —ambos firmantes, pero no ratificantes— quedan fuera de las decisiones centrales que se tomarán en la fase decisiva de implementación.
Una victoria del multilateralismo: el mundo activa la protección de las aguas internacionales
Europa también busca visibilidad política en este nuevo escenario. España fue el primer Estado de la UE en depositar el instrumento de ratificación ante la ONU, y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, subrayó que “es más necesario que nunca trabajar unidos y defender el multilateralismo”. Junto a la UE, Brasil y China figuran entre las economías más relevantes que ya están dentro del acuerdo.
Los océanos en la agenda global pese al trumpismo: entra en vigor el Tratado de Alta Mar
En el plano concreto, los países parte deberán presentar propuestas de áreas candidatas a convertirse en reservas marinas. Organizaciones como la Alianza por la Alta Mar ya han puesto sobre la mesa ocho zonas de altísimo valor ecológico, entre ellas el Mar de los Sargazos, la dorsal de Walvis, el Domo Térmico y Saya de Malha. Algunas de estas iniciativas ya se trabajan en conjunto con gobiernos como los de Costa Rica y Chile.
El planeta azul bajo reglas: entra en vigor el primer acuerdo para proteger la alta mar
El tratado no se limita a crear áreas protegidas. También establece normas para realizar evaluaciones de impacto ambiental sobre actividades económicas en aguas internacionales y mecanismos para repartir de manera equitativa los beneficios derivados de recursos genéticos marinos. En palabras de la directora de WWF International, Kirsten Schuijt, el acuerdo “inaugura una nueva era de gobernanza oceánica con un inmenso potencial para lograr océanos y economías más resilientes”.
Una buena noticia para el multilateralismo: protección legal para la mitad del planeta
Paradójicamente, la ausencia de Estados con políticas climáticas agresivamente revisionistas podría facilitar los consensos. En la primera conferencia de las partes (COP), que deberá celebrarse en el plazo máximo de un año, solo votarán los países que ya han ratificado el tratado. Para algunos expertos, como el jurista Alejandro Lago, esto puede convertirse en una “bendición” para avanzar sin bloqueos sistemáticos como los que Washington ha protagonizado en otros foros ambientales desde el regreso de Trump.
Un freno al unilateralismo: 82 países activan el Tratado de Alta Mar
En tiempos de repliegue, la entrada en vigor del Tratado de Alta Mar no solo es una victoria para la protección de los océanos. Es también una señal de que, incluso bajo presión geopolítica, el multilateralismo aún puede producir resultados tangibles. Para muchos, es la demostración de que, frente al ruido de la política de poder, la cooperación internacional todavía tiene algo que decir.



