Perspectiva Internacional

Sudáfrica se baja del G-20 en medio de la presión de Trump y la pulseada por el liderazgo del sur global

Por perspectiva internacional

Pretoria, 30 de enero de 2026

Sudáfrica abandona el G-20 en medio del choque con la Casa Blanca

La salida temporal de Sudáfrica del G-20 durante 2026 no es un hecho menor ni un simple gesto diplomático. Expone, una vez más, cómo la política exterior de Donald Trump vuelve a tensionar los espacios multilaterales y pone en evidencia la disputa de fondo por el rumbo del orden internacional. Pretoria decidió dar un paso al costado tras recibir fuertes presiones de Estados Unidos, que acusa al gobierno sudafricano de promover un supuesto “genocidio” contra la población blanca afrikáner, una versión que las autoridades del país africano niegan de manera tajante.

Sudáfrica se va del G-20 y deja una señal inquietante para América Latina

El anuncio se conoció en el Foro Económico de Davos y fue presentado por el gobierno sudafricano como una “salida temporal”, pensada para evitar una confrontación directa con Washington. Desde noviembre, Trump —que este año preside de manera rotativa el G-20— había amenazado con excluir a Sudáfrica del grupo, profundizando el deterioro de una relación bilateral históricamente relevante.

El G-20 pierde a Sudáfrica en un nuevo episodio de confrontación global

Las señales de hostilidad no tardaron en multiplicarse. Estados Unidos dejó afuera a los representantes sudafricanos de la primera reunión preparatoria de la cumbre que se realizará en Miami a fines de 2026 y, meses antes, Trump directamente boicoteó la cumbre del G-20 celebrada en Johannesburgo, cuando Sudáfrica ejercía la presidencia del foro. En ese contexto, el mandatario estadounidense calificó el encuentro como “una vergüenza” y volvió a instalar la narrativa del supuesto “genocidio blanco”.

Cuando el G-20 deja de ser un espacio de diálogo

El presidente Cyril Ramaphosa respondió con dureza. En un mensaje a la nación denunció una campaña basada en noticias falsas, orientada a dañar la imagen y los intereses estratégicos de Sudáfrica. Desde Pretoria insisten en que la violencia y la inseguridad afectan a toda la sociedad por igual y rechazan las acusaciones impulsadas por sectores afrikáners y amplificadas por la extrema derecha internacional.

Multilateralismo bajo presión

Pero reducir el conflicto a esta polémica sería quedarse corto. Detrás del enfrentamiento aparece una cuestión mucho más estructural: el rol de Sudáfrica como una de las voces más firmes del sur global y defensora del multilateralismo. El país fue quien presentó la denuncia por genocidio contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia y pidió acciones del Tribunal Penal Internacional por crímenes de guerra en Gaza, posiciones que chocan de frente con la política exterior de Estados Unidos.

Una advertencia para el sur global: Sudáfrica fuera del G-20

A eso se suma su estrecha relación con China y Rusia, su pertenencia al grupo de los BRICS y el fortalecimiento de vínculos con actores que Washington considera incómodos, como Irán, cuyos buques participaron recientemente en ejercicios navales en aguas sudafricanas. Todo esto convirtió a la principal potencia económica africana en un objetivo claro de la presión estadounidense.

El castigo a Sudáfrica y el retroceso del multilateralismo

En un primer momento, Ramaphosa apostó a resistir, confiado en el respaldo de países como Alemania o China. Sin embargo, la negativa de Estados Unidos a firmar la declaración final de la cumbre de Johannesburgo —centrada en el cambio climático y la reforma del sistema financiero internacional— y el bloqueo efectivo a la participación sudafricana en las reuniones del G-20 terminaron por modificar el escenario. Pretoria eligió retroceder para evitar una escalada mayor.

G-20, presiones y poder duro: el caso Sudáfrica

Con la salida de Sudáfrica hasta 2027, cuando el Reino Unido asuma la presidencia rotativa del G-20, la Unión Africana quedará como el único representante del continente en el foro, pese a ser miembro pleno desde 2024. En Davos, el ministro de Finanzas sudafricano, Enoch Godongwana, defendió el legado de su país y dejó un mensaje indirecto a la Casa Blanca: Sudáfrica seguirá apostando por el diálogo, la cooperación y la reforma de las instituciones multilaterales.

Trump contra el sur global: Sudáfrica paga el precio en el G-20

El episodio deja una señal clara para el resto del sur global, incluida América Latina. La disputa no es solo por un asiento en el G-20, sino por quién define las reglas del juego internacional y hasta dónde llega el margen de autonomía de los países que desafían la agenda de Washington.