
Por perspectiva internacional
Lima, 22 de enero de 2026
Reuniones secretas y versiones cambiantes: la crisis que amenaza al presidente peruano
El presidente del Perú, José Jerí, enfrenta su momento más delicado desde que asumió el poder. Acusado de haber sostenido reuniones fuera de agenda con empresarios chinos, el mandatario compareció ante la Comisión de Fiscalización del Congreso para dar explicaciones sobre el escándalo conocido como Chifagate. Lejos de disipar las dudas, su intervención profundizó la percepción de una crisis política con derivaciones institucionales y geopolíticas.
José Jerí bajo fuego: el ‘Chifagate’ y una nueva prueba para la frágil institucionalidad peruana
En apenas diez minutos, Jerí negó haber cometido “ningún acto irregular o ilícito” al reunirse con el empresario chino Zhihua Yang y denunció una supuesta conspiración destinada a “generar inestabilidad” y “alterar” el proceso electoral del próximo 12 de abril. Según su versión, las imágenes que lo muestran cenando encapuchado en un restaurante y visitando una tienda del empresario fueron difundidas “progresivamente” por una misma fuente, lo que permitiría inferir una emboscada política.
Reuniones opacas y desconfianza pública: el ‘Chifagate’ reabre la crisis política en Perú
El problema es que el relato presidencial ha ido mutando. Primero, Jerí sostuvo que la reunión estaba vinculada a los preparativos del Día de la Amistad Perú–China. Luego dijo que se trató de una actividad privada. Finalmente, ante el Congreso, aseguró que fue un encuentro “circunstancial” al que acudió con una comitiva oficial. “Si uno quisiese hacer un acto irregular, no va a ir con su ministro y su escolta”, argumentó. Las versiones cambiantes alimentan la sospecha en un contexto donde la opacidad ya es, por sí sola, un factor de desgaste político.
El ‘Chifagate’ y la sombra china en la política peruana
La controversia se amplió cuando salió a la luz la relación indirecta con Ji Wu Xiaodong, un ciudadano chino investigado por presuntos vínculos con una red de tala ilegal en la Amazonía y bajo arresto domiciliario. Reportes periodísticos indicaron que Ji Wu Xiaodong ingresó tres veces a Palacio de Gobierno entre diciembre y enero, pese a esa restricción judicial. Jerí negó haberlo recibido y alegó que actuó “de buena fe”, sin tener por qué indagar sobre las “restricciones” de terceros.
José Jerí se atrinchera y denuncia una conspiración
A este entramado se suma la pérdida de credibilidad de Zhihua Yang, quien cambió dos veces de abogado en pocos días. Su anterior defensor reconoció una relación de amistad con el presidente y afirmó que la reunión se dio por insistencia de Jerí, además de anticipar la difusión de más videos. Luego, el propio empresario emitió un comunicado desmintiendo esa versión y asegurando que no hubo coordinación previa ni se trataron asuntos comerciales. La contradicción entre las partes refuerza la sensación de un caso aún lejos de aclararse.
Un escándalo en plena campaña: Jerí resiste mientras crecen las mociones de censura
En el plano político, el costo ya empezó a medirse en votos. Tres mociones de censura fueron presentadas contra Jerí en su condición de presidente del Congreso —cargo que, por arrastre constitucional, lo convierte en jefe de Estado—. Para prosperar se requieren 66 votos, una cifra que hoy no está garantizada. Aunque varias bancadas lo han criticado públicamente, aún no se alinean detrás de la censura. El caso de Somos Perú, su propio partido, es paradigmático: su candidato presidencial, George Forsyth, pidió su renuncia, pero la bancada guarda silencio.
Perú, otra vez al borde de una crisis política por un escándalo presidencial
Más allá del destino inmediato de Jerí, el Chifagate expone un problema estructural en la política peruana: la fragilidad institucional, la informalidad en el ejercicio del poder y la creciente desconfianza ciudadana hacia sus autoridades. También introduce una dimensión internacional sensible, al involucrar a empresarios chinos en un país donde la presencia económica de China es cada vez más relevante, especialmente en sectores estratégicos como la minería, la infraestructura y los recursos naturales.
Entre conspiraciones y censuras: el futuro incierto de José Jerí tras el ‘Chifagate’
Al cerrar su presentación ante el Congreso, Jerí volvió a insistir en que todo responde a un complot. “El que no la debe no la teme”, dijo, antes de reafirmar que no renunciará porque hacerlo implicaría admitir un hecho irregular. Sin embargo, fuera del hemiciclo, las preguntas siguen abiertas: qué se habló realmente en esas reuniones, por qué no quedaron registradas y por qué el presidente cambió su versión en reiteradas ocasiones.
Perú en vilo por el ‘Chifagate’: un escándalo con ramificaciones políticas y geopolíticas
En un Perú marcado por la inestabilidad política crónica, el desenlace del Chifagate no solo definirá el futuro de José Jerí, sino que también pondrá a prueba la capacidad del sistema político para procesar una nueva crisis en un momento clave del calendario electoral. Pronto las encuestas medirán el impacto del escándalo, y pronto se sabrá si el Parlamento decide, finalmente, soltarle la mano al presidente.



