
Por perspectiva internacional
Washington, 22 de febrero de 2026
La Corte Suprema frena la guerra comercial de Trump y redefine el poder presidencial
La reciente decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos de declarar ilegales la mayor parte de los aranceles impuestos por decreto por Donald Trump no es solo un episodio jurídico interno. Es, ante todo, un punto de inflexión institucional con profundas consecuencias geopolíticas y económicas.
Golpe judicial a la Casa Blanca: comercio, Constitución y poder en disputa
El fallo establece un límite constitucional claro al Ejecutivo: los aranceles funcionan en la práctica como impuestos y, por tanto, no pueden ser modificados unilateralmente por el presidente sin la intervención del Congreso. La Corte, en una mayoría inusual que unió a magistrados conservadores y progresistas, concluyó que la Casa Blanca excedió la autoridad que le otorgan las leyes federales al recurrir a normativas de emergencia para justificar la imposición de gravámenes comerciales.
El comercio como herramienta de poder
Desde febrero de 2025, Trump había desplegado una política arancelaria agresiva contra socios clave como Canadá, México y China, además de imponer un arancel general del 10% a prácticamente todos los países. Esta estrategia no solo alteró el comercio global, sino que convirtió a los aranceles en una herramienta central de presión diplomática.
Geoeconomía bajo revisión: la Justicia estadounidense desmonta los aranceles de Trump
El fallo golpea el núcleo de esa política. La guerra comercial —presentada como defensa del trabajador estadounidense— fue también un instrumento de negociación geopolítica. La incertidumbre ahora se traslada a los acuerdos alcanzados bajo ese esquema, incluyendo los compromisos con la Unión Europea y otros bloques económicos.
Impacto fiscal y caos administrativo
Las implicancias presupuestarias son igualmente significativas. Desde el inicio de la ofensiva arancelaria, el Tesoro estadounidense habría recaudado alrededor de 240.000 millones de dólares, una cifra muy superior a la del mismo período del año anterior. Si parte de esos ingresos deben devolverse, el impacto fiscal podría rondar el 0,5% del PIB.
Cuando el comercio choca con la Constitución: el fallo que sacude a Estados Unidos
En el plano doméstico, la sentencia también genera un problema operativo inmediato: las autoridades aduaneras deben redefinir qué gravámenes continúan vigentes y cuáles quedan sin efecto. Además, el Ejecutivo podría intentar reimponer aranceles utilizando otras bases legales, pero esta vez necesitaría pasar por un Congreso con mayoría republicana frágil y dividida, especialmente en año electoral.
Costos internos y narrativa política
Un informe reciente de la Reserva Federal señalaba que cerca del 90% del costo de los aranceles fue soportado por hogares y empresas estadounidenses, desafiando el relato oficial de que “pagarían los extranjeros”. La presión inflacionaria en productos básicos obligó incluso a la Casa Blanca a retroceder en algunos gravámenes que afectaban la canasta de consumo.
La batalla por los aranceles: equilibrio de poderes en la primera economía mundial
La reacción inicial de Trump, con críticas directas a magistrados conservadores que apoyaron la sentencia, refuerza el carácter político del episodio. Sin embargo, el mensaje institucional es contundente: incluso en un contexto de creciente polarización y tensiones autoritarias, el sistema de pesos y contrapesos estadounidense ha operado como límite efectivo al poder presidencial.
Un mensaje hacia adentro y hacia afuera
Para el sistema internacional, la decisión aporta un grado de previsibilidad jurídica en un escenario marcado por el uso del comercio como arma estratégica. Para la política interna estadounidense, reafirma que el presidente no está por encima de la Constitución.
Trump, la Corte y el comercio global: un fallo con impacto internacional
En un mundo donde las grandes potencias recurren cada vez más a instrumentos económicos para dirimir disputas geopolíticas, el fallo no solo redefine la política comercial de Washington: también reabre el debate sobre hasta dónde puede llegar el poder ejecutivo en nombre de la seguridad nacional o la emergencia económica.
Más que una disputa arancelaria, lo que está en juego es la arquitectura institucional de la principal economía del planeta —y, con ella, la estabilidad del orden comercial global.



