
Por perspectiva internacional
Israel, 27 de mayo de 2026
Israel transforma las treguas en guerras de baja intensidad en Gaza y Líbano
La noción de “alto el fuego” en Oriente Próximo parece haber entrado en una nueva fase de reinterpretación estratégica. Mientras sobre el papel siguen vigentes las treguas en Gaza y Líbano, el gobierno de Benjamin Netanyahu ha intensificado las operaciones militares en ambos frentes, profundizando una dinámica que amenaza con desestabilizar aún más a la región en medio de las negociaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán.
Se intensifican bombardeos y ocupaciónes pese a los acuerdos de alto el fuego
En los últimos días, Israel incrementó de forma significativa los bombardeos sobre territorio libanés y palestino. En Gaza, el ejército retomó los llamados “asesinatos selectivos” contra la dirigencia de Hamás, eliminando al nuevo líder militar del movimiento, Mohammed Odeh, apenas días después de haber matado a su antecesor, Izz al Din al Haddad. Paralelamente, las fuerzas israelíes ampliaron su control territorial sobre la Franja hasta alcanzar aproximadamente el 60% del enclave palestino.
Oriente Próximo entra en una nueva fase de conflicto bajo treguas debilitadas
En Líbano, la situación sigue una lógica similar. Aunque el acuerdo de cese del fuego firmado en abril continúa formalmente vigente, Israel ha expandido operaciones militares en el sur del país, ordenando evacuaciones masivas y realizando decenas de bombardeos diarios. La ofensiva se produce mientras continúan los enfrentamientos con Hezbollah, que mantiene ataques con drones y proyectiles contra posiciones israelíes en la frontera norte.
La “guerra del alto el fuego”
La paradoja actual es que tanto Gaza como Líbano viven una especie de “guerra bajo tregua”. En la práctica, Israel sostiene que los acuerdos no limitan su “derecho a la autodefensa”, interpretación que le permite continuar bombardeos y ocupaciones territoriales mientras exige a Hamás y Hezbolá el cese total de hostilidades.
Netanyahu endurece la ofensiva regional mientras peligra la frágil calma en Oriente Próximo
Este enfoque cuenta con un respaldo tácito de Washington. Aunque Donald Trump ha declarado públicamente el fin de las guerras en ambos frentes, la Casa Blanca continúa otorgando margen político y militar a Israel para operar, especialmente en el sur del Líbano y en Gaza.
Apenas una reducción relativa de la intensidad
El problema es que esta estrategia está vaciando de contenido los propios acuerdos de tregua. En Gaza, más de 900 personas habrían muerto desde la firma del alto el fuego en octubre de 2025. En Líbano, las víctimas superan las 600 desde abril. Las pausas militares ya no representan una suspensión de la violencia, sino apenas una reducción relativa de su intensidad.
Netanyahu acelera antes de un posible acuerdo con Irán
Detrás de esta escalada aparece otro factor central: el temor del gobierno israelí a un eventual acuerdo entre Washington y Teherán.
Israel y la erosión de los acuerdos de paz en Gaza y Líbano
Netanyahu considera que un entendimiento entre Estados Unidos e Irán podría limitar seriamente la libertad de acción militar israelí en la región. Por eso, distintos analistas israelíes sostienen que el primer ministro busca consolidar hechos consumados antes de que la diplomacia imponga nuevas restricciones.
Como juegan las necesidades politicas internas?
La ofensiva sobre Líbano también responde a necesidades políticas internas. Con elecciones ajustadas en el horizonte y crecientes críticas por la seguridad nacional, Netanyahu intenta proyectar una imagen de firmeza militar ante una opinión pública cada vez más preocupada por la capacidad de disuasión del Estado israelí.
El uso de drones baratos por parte de Hezbolá expuso vulnerabilidades inesperadas del ejército israelí. Las imágenes de soldados improvisando defensas con redes metálicas y armamento ligero generaron incomodidad dentro de Israel y alimentaron un debate sobre la efectividad de la estrategia militar actual.
La radicalización del discurso político israelí
Mientras tanto, el discurso dentro de la coalición gobernante israelí se endurece. Figuras ultranacionalistas como Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir exigen respuestas cada vez más agresivas contra Líbano y Gaza.
Smotrich propuso destruir edificios en Beirut por cada dron lanzado por Hezbolá, mientras Ben Gvir llamó abiertamente a “retomar una guerra encarnizada” y cortar el suministro eléctrico libanés. La lógica de la “disuasión”, históricamente central en la doctrina militar israelí, parece estar evolucionando hacia políticas de castigo colectivo y presión permanente.
Treguas sin paz: Israel incrementa ataques y ocupación en Gaza y Líbano
En Gaza, además, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, volvió a mencionar el llamado “plan de emigración voluntaria”, término ampliamente criticado por organismos internacionales y sectores palestinos por considerarlo un eufemismo para justificar desplazamientos forzados de población.
Un equilibrio cada vez más frágil
La combinación de treguas incumplidas, ocupación territorial, asesinatos selectivos y presión sobre civiles dibuja un escenario extremadamente volátil. A diferencia de etapas anteriores del conflicto, hoy las fronteras entre guerra abierta y alto el fuego son cada vez más difusas.
Netanyahu apuesta por la presión militar antes de un posible pacto entre Washington y Teherán
La posibilidad de una nueva ofensiva israelí a gran escala en Gaza permanece latente, mientras el frente libanés sigue escalando lentamente. Todo ello ocurre en un contexto regional marcado por la rivalidad entre Irán e Israel, la ambigüedad estratégica de Estados Unidos y la incapacidad de la diplomacia internacional para imponer mecanismos efectivos de contención.
Lejos de consolidar la paz, las treguas actuales parecen haberse convertido en instrumentos tácticos dentro de una confrontación regional que continúa expandiéndose.



