
Por perspectiva internacional
Davos, 20 de enero de 2026
Davos y la crisis entre EE UU y Europa: cuando la alianza atlántica se resquebraja
El Foro Económico Mundial de Davos suele ser el termómetro de cada época. Durante décadas simbolizó un orden basado en el libre comercio, la cooperación atlántica y la expansión democrática. Pero la edición 2026 parece confirmar que ese mundo ha quedado atrás. En su lugar emerge un escenario dominado por la fragmentación, el nacionalismo económico y una crisis profunda en la relación entre Estados Unidos y Europa, cuyo epicentro inesperado es hoy Groenlandia.
Trump en Davos: poder, amenazas y el ocaso del orden liberal
La presencia de Donald Trump en Davos marca el tono de una cumbre atravesada por la tensión. El presidente estadounidense llega en medio de un pulso abierto con sus socios históricos, tras amenazar con hacerse con el control de Groenlandia “por las buenas o por las malas”, un gesto que ha llevado la relación transatlántica a su punto más bajo desde la crisis de Suez. La Casa Blanca incluso difundió una imagen generada por inteligencia artificial en la que Trump clava la bandera estadounidense en territorio groenlandés, una escena cargada de simbolismo imperial.
Europa responde a Washington mientras Davos debate el futuro del orden mundial
Europa, sorprendida por la escalada, prepara una respuesta contundente ante los nuevos aranceles anunciados por Washington contra los países que han mostrado solidaridad con Dinamarca y Groenlandia. El riesgo de represalias cruzadas es alto. Aunque el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, advirtió en Davos que una escalada “no sería una idea sabia”, el propio Trump insiste en endurecer el pulso, confiado en la ventaja estructural de Estados Unidos y en las divisiones internas europeas.
Groenlandia o el principio del fin de la alianza atlántica
En este contexto, Davos se convierte en un tablero diplomático de máxima tensión. Está prevista una reunión clave sobre Groenlandia, con la participación indirecta de la OTAN, la Comisión Europea y la Casa Blanca. Ursula von der Leyen, Emmanuel Macron, Friedrich Merz y Mark Rutte se mueven entre la necesidad de mostrar firmeza y el temor a una ruptura estratégica con Washington, especialmente en un momento en que Europa sigue dependiendo de Estados Unidos para su seguridad.
El Foro de Davos bajo tensión: EE UU y Europa ante su mayor choque en décadas
La guerra de Ucrania añade una dimensión aún más delicada. Todo apunta a que la crisis transatlántica podría traducirse en una reducción del apoyo estadounidense a Kiev. La Casa Blanca utiliza con habilidad esa dependencia europea como moneda de cambio, ya sea en la disputa por Groenlandia o en el control de sectores tecnológicos estratégicos. Para Volodímir Zelenski, Davos es tanto una tribuna como una señal de alarma.
Datos, algoritmos y nuevo orden mundial
El protagonismo del sector tecnológico refuerza la sensación de cambio de эпоха. Nvidia, Microsoft y Palantir encarnan un nuevo eje de poder donde geopolítica, defensa e inteligencia artificial convergen. No es casual que la USA House se levante frente al pabellón de Palantir, empresa íntimamente ligada al proyecto trumpista. En Davos ya no se debate solo crecimiento y globalización: se discute quién controlará los datos, los algoritmos y, en última instancia, el orden mundial.
Cuando Davos deja de ser neutral: la cumbre del nuevo mundo fragmentado
Mientras tanto, otros actores observan y aprovechan. China llega con un discurso de socio responsable, beneficiada por la erosión de la credibilidad estadounidense. Países como Canadá o India comienzan a reconsiderar sus alianzas. La retirada de la invitación al canciller iraní confirma, además, que el Foro ya no es un espacio neutral, sino un reflejo de las fracturas del sistema internacional.
Groenlandia, la OTAN y el pulso que redefine la relación entre Washington y Europa
Davos 2026 no es una cumbre más. Es la postal de un mundo que se aleja del consenso liberal y se adentra en una era de bloques, presiones y disputas territoriales impensables hace apenas una década. Groenlandia, una isla remota y estratégica, se ha convertido en símbolo de algo más profundo: el fin de una era y el inicio de un orden global más áspero, imprevisible y conflictivo.



