Perspectiva Internacional

«Ahora o nunca”: el ultimátum de Lula y el naufragio anunciado del acuerdo Mercosur–UE

Perspectiva internacional

18 de diciembre de 2025

Un acuerdo al límite: el ultimátum de Lula expone las fracturas entre el Mercosur y la UE

El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea vuelve a situarse al borde del abismo. Esta vez, no por silencios diplomáticos ni por tecnicismos jurídicos, sino por un ultimátum político explícito. A solo días de la cumbre del Mercosur en Foz de Iguazú, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva lanzó una advertencia directa a Bruselas: si el acuerdo no se firma ahora, Brasil no retomará las negociaciones mientras él siga en el poder. La frase, cargada de frustración, resume el agotamiento de un proceso que lleva 26 años acumulando promesas incumplidas.

El doble discurso europeo que amenaza el acuerdo con el Mercosur

La escena es reveladora del estado actual de la relación birregional. Francia mantiene su oposición frontal en nombre de la protección de sus agricultores, mientras Italia, bajo el gobierno de Giorgia Meloni, se sumó a último momento al bloque del “no”, argumentando que el texto aún no está maduro. Con ese movimiento, Roma inclinó decisivamente la balanza dentro del Consejo Europeo, donde se requiere una compleja mayoría cualificada para autorizar a la Comisión Europea a firmar el acuerdo.

Sudamérica dice basta: Lula endurece su postura frente a la UE

Desde la perspectiva brasileña —y, por extensión, del Mercosur— el malestar es profundo. Lula sostiene que el bloque sudamericano ya cedió todo lo que podía ceder en términos diplomáticos. La incorporación de salvaguardas especiales para proteger a los productores europeos, diseñadas en gran medida para satisfacer a París, refuerza en Brasil la percepción de que la UE actúa con un doble estándar: predica el libre comercio, pero lo condiciona cuando sus intereses internos están en juego.

Un acuerdo desequilibrado no es un acuerdo estratégico

Este punto es central para entender el trasfondo político del conflicto. En Sudamérica, las salvaguardas y la postergación de la Ley Antideforestación europea son vistas como instrumentos de proteccionismo encubierto. Incluso sectores históricamente favorables al acuerdo, como el poderoso agronegocio brasileño, comenzaron a advertir que estas cláusulas podrían vaciar de contenido los beneficios prometidos por el tratado. El mensaje es claro: un acuerdo desequilibrado no es un acuerdo estratégico.

Proteccionismo europeo y hartazgo sudamericano: el trasfondo del choque por el Mercosur

Para Lula, el fracaso sería algo más que una derrota comercial. El acuerdo con la UE es una pieza clave de su política exterior y de su apuesta por revitalizar el multilateralismo en un mundo crecientemente fragmentado. Tras resistir presiones externas —incluido el impacto del tarifazo impuesto por Donald Trump a los productos brasileños— y tras reposicionar a Brasil como un actor diplomático activo, el presidente buscaba cerrar su presidencia pro tempore del Mercosur con un hito histórico.

Cuando el Mercosur se cansa de esperar a Europa

El contraste con Europa resulta elocuente. Mientras el Mercosur negocia como bloque, aun a costa de tensiones internas y escepticismos —como los expresados por el presidente argentino Javier Milei—, la UE aparece atrapada en sus propias contradicciones. La incapacidad de resolver disputas internas debilita su credibilidad como socio estratégico y alimenta la narrativa, cada vez más extendida en el Sur Global, de que Europa exige apertura sin estar dispuesta a asumir los costos políticos de la reciprocidad.

Señal de advertencia sobre el futuro del Mercosur y de las relaciones birregionales

El ultimátum de Lula no es solo una expresión de enojo personal. Es también una señal de advertencia sobre el futuro del Mercosur y de las relaciones birregionales. Si el acuerdo vuelve a fracasar, no está claro que exista el mismo capital político para retomarlo cuando Paraguay asuma la presidencia del bloque en 2026. Tampoco está garantizado que los países sudamericanos sigan dispuestos a negociar indefinidamente bajo reglas que perciben como asimétricas.

26 años después, el acuerdo Mercosur–UE vuelve a chocar con la política europea

En última instancia, el “ahora o nunca” de Lula interpela tanto a Europa como a América Latina. Para la UE, se trata de decidir si quiere ser un actor global coherente o un bloque paralizado por sus miedos internos. Para el Mercosur, el episodio reabre el debate sobre su estrategia de inserción internacional y sobre cuánto está dispuesto a ceder en nombre de acuerdos que, una y otra vez, parecen escaparse en el último minuto.

El riesgo es evidente: que 26 años de negociaciones terminen no con una firma histórica, sino con un nuevo capítulo de desconfianza mutua y oportunidades perdidas.