Por perspectiva internacional

Bruselas 27 de febrero de 2026
UE–Mercosur: el movimiento geopolítico que busca blindar a Europa
La decisión de la Comisión Europea de aplicar de forma provisional el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur marca un punto de inflexión en la política comercial del bloque. Tras más de 25 años de negociaciones, Bruselas opta por avanzar sin esperar el pronunciamiento definitivo del Tribunal de Justicia de la UE, en un contexto internacional atravesado por la incertidumbre geopolítica y la imprevisibilidad comercial de Estados Unidos.
Von der Leyen apuesta por Mercosur como escudo frente al temblor transatlántico
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, defendió el movimiento como una “necesidad estratégica”, en clara alusión al deterioro del clima comercial transatlántico bajo la presidencia de Donald Trump. La volatilidad arancelaria y las tensiones judiciales en Washington han reforzado en Bruselas la percepción de que Europa debe diversificar urgentemente sus alianzas económicas.
Una aplicación provisional con impacto inmediato
El acuerdo comenzará a aplicarse el primer día del segundo mes posterior a la notificación formal entre Bruselas y el primer país del bloque sudamericano que lo ratifique. Uruguay y Argentina ya han dado ese paso, mientras que Brasil y Paraguay aún deben completar sus procesos internos.
De concretarse la comunicación en los próximos días, la entrada en vigor provisional podría producirse el 1 de abril o, en su defecto, el 1 de mayo.
4.000 millones en juego: por qué la UE activa ya el acuerdo con Mercosur
Bruselas calcula que el acuerdo eliminará alrededor de 4.000 millones de euros en aranceles a las exportaciones europeas, convirtiéndose en el mayor tratado de libre comercio del bloque en términos de reducción arancelaria potencial. En conjunto, la Unión Europea y el Mercosur —que integran Unión Europea y Mercosur— crearían la mayor área de libre comercio del mundo si se considera el PBI combinado, abarcando más de 720 millones de habitantes.
Un movimiento estratégico frente al “factor Trump”
La aceleración del acuerdo no puede entenderse sin el contexto estadounidense. El retorno de Trump a la Casa Blanca reinstaló una política comercial errática que genera más daño por su imprevisibilidad que por el nivel concreto de aranceles. La reciente intervención del Tribunal Supremo de Estados Unidos sobre medidas proteccionistas añadió un nuevo capítulo de incertidumbre.
Mercosur gana centralidad en la estrategia comercial europea
Para Bruselas, el problema no es solo el costo arancelario, sino la falta de previsibilidad. En un sistema global donde las cadenas de suministro requieren estabilidad normativa, la estrategia europea apunta a tejer una red de acuerdos que amortigüe el impacto del temblor transatlántico.
Bruselas acelera hacia el sur: el giro estratégico de la UE ante la incertidumbre estadounidense
En ese marco, el pacto con Mercosur se suma a la modernización de acuerdos con Chile y México, al acuerdo digital con Corea del Sur y Singapur, y al impulso de negociaciones con India, Indonesia y Australia.
Costos políticos en Europa
La decisión, sin embargo, no está exenta de resistencias. Sectores agrícolas europeos temen una competencia desigual, y el Parlamento Europeo —más escorado a la derecha que en legislaturas anteriores— elevó dudas jurídicas ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en una votación ajustada que fue interpretada por el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, como una “táctica dilatoria”.
El costo de la incertidumbre: Europa busca previsibilidad en Mercosur
Von der Leyen ha optado por avanzar apoyándose en el mandato otorgado por el Consejo de la UE en enero, subrayando que el bloque no puede permitirse quedar paralizado ante un mundo de “competencia feroz y horizontes estrechos”.
Impacto para América Latina
Para Argentina —y para el Mercosur en su conjunto— la decisión europea representa una ventana de oportunidad en un contexto global fragmentado. El acuerdo no solo promete ampliar mercados, sino también reposicionar al bloque sudamericano como socio estratégico en un escenario donde Europa busca aliados que compartan una visión de comercio abierto y basado en reglas.
La mayor área de libre comercio por PBI combinado entra en fase decisiva
Sin embargo, el desafío para los países del Mercosur será doble: aprovechar la apertura comercial y, al mismo tiempo, adaptar sus estructuras productivas a estándares ambientales y regulatorios europeos cada vez más exigentes.
El acuerdo UE–Mercosur: respuesta europea al nuevo desorden global
En definitiva, más que un simple tratado comercial, el acuerdo UE–Mercosur es una señal política. En tiempos de repliegues nacionales y tensiones comerciales, Bruselas apuesta por profundizar la integración. Y lo hace, paradójicamente, empujada por la incertidumbre que proviene de su socio histórico al otro lado del Atlántico.

