Perspectiva Internacional

Petro vs Duque: el conflicto político que marcó a Colombia

Protestas juveniles tras la pandemia y el conflicto Petro-Duque marcaron un cambio político y generacional en Colombia y otras regiones del mundo.
Protestas juveniles tras la pandemia y el conflicto Petro-Duque marcaron un cambio político y generacional en Colombia y otras regiones del mundo.

Conflicto Petro Duque

El conflicto Petro Duque marcó un antes y un después en la historia política de Colombia. Más allá de una simple confrontación entre dos líderes, reflejó una fractura generacional y de modelo de país. Mientras Iván Duque representaba la continuidad de un sistema neoliberal, Gustavo Petro encarnaba la esperanza de cambio para millones de jóvenes y sectores excluidos. Este enfrentamiento simbolizó una transformación profunda que también resonó en otras partes del mundo.

Una confrontación generacional y de modelo de país

El conflicto Petro Duque reflejó el profundo quiebre generacional y político que vive Colombia, una fractura replicada en otros países. Duque simbolizaba la defensa de un modelo neoliberal y una visión conservadora del poder. En contraste, Petro representaba el deseo de cambio, especialmente entre sectores marginados y jóvenes con protagonismo creciente.

El Paro Nacional de 2021: punto de máxima tensión

Durante el Paro Nacional de 2021, la rivalidad entre ambos líderes alcanzó su punto más álgido. Duque acusó a Petro de fomentar las manifestaciones, insinuando que “hay quienes quieren pescar en río revuelto y llevar al país al caos”. Petro respondió con dureza a la represión oficial y declaró: “Quieren callar a punta de bala a una juventud que exige dignidad”.

Este cruce de declaraciones agitó la política nacional y reflejó una serie de protestas juveniles en distintas partes del mundo, impulsadas por exclusión e inequidad.

Protestas juveniles tras la pandemia: un fenómeno global

La pandemia de COVID-19 dejó al descubierto y agravó desigualdades preexistentes. Más allá de lo sanitario, desató una crisis social y económica que afectó directamente a los jóvenes en muchas regiones.

En ese contexto, miles de jóvenes se manifestaron en lugares como Colombia, Chile, Argentina y Medio Oriente. Exigieron cambios estructurales. Muchas de estas movilizaciones fueron reprimidas con violencia, lo que evidenció el cansancio de una generación golpeada por la precariedad laboral, la falta de oportunidades reales y la escasa representación política.

Colombia: del Paro Nacional a un nuevo escenario político

El Paro Nacional de 2021 marcó un antes y un después en Colombia. La propuesta de una reforma tributaria en plena pandemia encendió una protesta social masiva. Jóvenes de sectores populares, estudiantes y trabajadores informales se unieron para rechazar un sistema económico que los excluía.

La respuesta del gobierno de Iván Duque fue contundente: militarización, uso excesivo de la fuerza y múltiples denuncias por violaciones a los derechos humanos. La ONU reportó al menos 46 muertes, 28 de ellas presuntamente causadas por la Fuerza Pública. Estos hechos dejaron huella en la memoria colectiva e impulsaron la figura de Petro, quien canalizó el malestar social y fue elegido presidente en 2022.

Desigualdad, exclusión y el rol de la juventud en el cambio

Si bien cada país tiene particularidades, las protestas juveniles tras la pandemia comparten causas comunes: desigualdad creciente, falta de empleo, exclusión política y precariedad. En muchos casos, los gobiernos respondieron con represión en lugar de diálogo, lo que aumentó la desconfianza institucional.

También surgieron oportunidades de transformación. Procesos constituyentes, reformas en fuerzas de seguridad y nuevos liderazgos políticos emergieron del malestar. La juventud dejó de ser solo un grupo etario para convertirse en un actor político clave que redefine la participación y exige soluciones a problemas históricos.

Una nueva revolución cultural y política juvenil

Al igual que en los años 60 y 70, cuando el movimiento hippie rechazó el orden establecido, las actuales protestas juveniles representan una nueva ola de revolución cultural y política. Esta vez, no se trata de flores ni eslóganes coloridos, sino de pancartas, redes sociales y demandas por justicia y dignidad.

Esta generación, como aquella, marca la historia. Ya no solo sueña con cambiar el mundo, ahora está decidida a hacerlo realidad.