Perspectiva Internacional

Mega incendios en el Cono Sur: el cambio climático acelera una nueva era de catástrofes

Por Perspectiva Internacional

Argentina-Chile, 12 de febrero de 2026

Patagonia y Biobío bajo fuego: la ciencia confirma el factor climático

El comienzo de 2026 dejó una postal dramática en el extremo sur de América Latina. La Patagonia argentina y la zona centro-sur de Chile volvieron a convertirse en escenario de incendios forestales de magnitud histórica. Pero esta vez, el debate ya no gira únicamente en torno a la gestión de la emergencia: la ciencia apunta con claridad a una causa estructural.

Incendios extremos en Chile y Argentina: cuando el calentamiento global deja de ser teoría

Un estudio del grupo internacional World Weather Attribution (WWA) concluyó que las condiciones extremas que favorecen los mega incendios en Chile son hoy tres veces más probables debido al cambio climático. En la Patagonia argentina, esa probabilidad es 2,5 veces mayor.

La evidencia confirma lo que los hechos ya insinuaban: el Cono Sur está ingresando en una etapa de mayor recurrencia y virulencia de incendios forestales.

Dos países, una misma amenaza

En Argentina, los primeros focos se registraron el 5 de enero en Chubut y arrasaron cerca de 45.000 hectáreas, incluyendo áreas del Parque Nacional Los Alerces, hogar de árboles milenarios. La emergencia provocó el desplazamiento de unas 3.000 personas y obligó a declarar el estado de emergencia, mientras las llamas continuaban fuera de control durante semanas.

En Chile, el 16 de enero comenzaron incendios en Biobío y Ñuble que se expandieron rápidamente hasta afectar alrededor de 65.000 hectáreas. El saldo fue devastador: 23 fallecidos, 1.000 viviendas destruidas y más de 52.000 desplazados. El Gobierno declaró estado de catástrofe.

Chile ya había sufrido mega incendios en 2017, 2023 y 2024 —cuando el fuego en Valparaíso dejó 135 muertos—, lo que evidencia una tendencia alarmante.

El factor climático: más calor, más sequía, más viento

El estudio de WWA utilizó el llamado “índice de calor, sequedad y viento”, que combina altas temperaturas, baja humedad y fuertes vientos: el triángulo perfecto para que el fuego se expanda sin control.

Mega incendios y política ambiental: dos modelos frente a la misma amenaza

Según las investigadoras Clair Barnes y Friederike Otto, si el planeta no se hubiese calentado por efecto de las actividades humanas, la intensidad de estos eventos habría sido entre 20% y 25% menor. Además, fenómenos naturales como El Niño o el modo anular del sur tuvieron una influencia “muy pequeña” comparada con la del calentamiento global.

El mensaje es contundente: el cambio climático no es un factor secundario, sino el principal multiplicador del riesgo.

El modelo productivo y las políticas públicas

A la dimensión climática se suman factores estructurales. La expansión de plantaciones de especies no nativas, como el pino, ha aumentado la inflamabilidad en amplias zonas del sur de Chile y Argentina, reemplazando vegetación nativa más resiliente al fuego.

Pero el contraste más significativo aparece en el plano político.

En Argentina el Servicio Nacional de Manejo del Fuego sufrió fuertes recortes bajo la administración de Javier Milei

En Argentina, el presupuesto del Servicio Nacional de Manejo del Fuego sufrió fuertes recortes bajo la administración de Javier Milei —según estimaciones de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, la reducción para 2026 alcanzaría el 71%—. En Chile, por el contrario, el Gobierno de Gabriel Boric incrementó casi un 100% los recursos destinados a prevención y control respecto a la temporada 2021-2022.

En Chile hubo una ventana  de respuesta con medidas rápidas

El investigador Juan Antonio Rivera, del Conicet, sintetizó la diferencia: en Chile hubo una ventana corta de respuesta con medidas rápidas para mitigar el impacto; en Argentina, la situación permaneció fuera de control por más tiempo.

Un debate que trasciende fronteras

Los incendios del verano 2026 no son solo una tragedia ambiental: son un indicador geopolítico. América Latina es una de las regiones más vulnerables al cambio climático, pero también una de las que enfrenta mayores tensiones fiscales y debates ideológicos en torno a la política ambiental.

Extremos climáticos y vulnerabilidad estructural en el sur de América Latina

Creer o no en el cambio climático no altera la realidad física de sus consecuencias. La pregunta central ya no es si estos eventos se repetirán, sino qué capacidad institucional tendrán los Estados para enfrentarlos en un contexto de calentamiento global acelerado.

Cono Sur  ante una disyuntiva estratégica

El Cono Sur está ante una disyuntiva estratégica: adaptar sus políticas públicas a una nueva normalidad climática o asumir que los mega incendios serán parte recurrente del paisaje regional.