
Por Perspectiva Internacional
Montevideo, 6 de noviembre de 2026
La primera gira sudamericana del pontífice estadounidense-peruano tras su elección no será solamente un acontecimiento religioso. Su recorrido por Uruguay, Argentina y Perú constituye también una señal política en una región atravesada por la polarización ideológica, el avance de las derechas y la creciente influencia de Donald Trump. Con la justicia social, los derechos humanos y la defensa de los sectores vulnerables como ejes de su mensaje, el Papa busca reafirmar la presencia de la Iglesia en el debate sobre el rumbo político y social del continente.
León XIV en América: una gira pastoral con profundas implicancias geopolíticas
El papa León XIV inicia este 6 de noviembre su primera visita pastoral a América desde que asumió el pontificado en mayo de 2025. El itinerario, que comprende Uruguay, Argentina y Perú, tiene una significación que excede ampliamente el calendario religioso. Se produce en un momento de profundas transformaciones políticas en América Latina, con gobiernos de orientación conservadora, una creciente polarización social y una influencia cada vez más visible de Donald Trump sobre los sectores de derecha de la región.
Justicia social contra individualismo: el mensaje del Papa en la América de Milei y Fujimori
La elección de los destinos tampoco parece casual. León XIV, nacido en Chicago y nacionalizado peruano después de dos décadas de trabajo pastoral en ese país, regresa al continente americano, pero evita por ahora una visita a Estados Unidos, su país natal. En cambio, elige una región donde se expresan algunas de las principales tensiones políticas, económicas y culturales que atraviesan al mundo contemporáneo.
La gira representa, además, una oportunidad para que el Vaticano defina con mayor claridad el perfil político y doctrinario de un pontificado que, aunque todavía joven, comienza a mostrar una continuidad importante con las preocupaciones sociales de Francisco.
El Vaticano frente a la influencia de Trump
Uno de los elementos más significativos del viaje es el contexto político en el que se desarrolla. León XIV llega a dos países gobernados por dirigentes identificados con el espacio político que promueve Donald Trump: Argentina, bajo la presidencia de Javier Milei, y Perú, bajo el gobierno de Keiko Fujimori.
La relación entre el Vaticano y la Casa Blanca atraviesa un período de evidentes diferencias. El pontífice ya ha expresado públicamente sus desacuerdos con Trump, especialmente en cuestiones migratorias, derechos humanos y tratamiento de los sectores más vulnerables. Incluso rechazó la invitación para participar en las celebraciones estadounidenses por los 250 años de la independencia, optando por visitar Lampedusa, uno de los principales símbolos europeos de la tragedia migratoria.
No se trata necesariamente de una confrontación institucional entre la Iglesia católica y Estados Unidos, sino de una diferencia de concepción acerca del orden internacional y del papel que deben desempeñar los Estados frente a los problemas sociales.
El Vaticano y Washington: dos visiones en disputa sobre el futuro de América Latina
Mientras el discurso de Trump reivindica el nacionalismo económico, la defensa de las fronteras, la soberanía nacional entendida en términos restrictivos y una visión de las relaciones internacionales basada en la competencia entre potencias, León XIV parece dispuesto a recuperar una perspectiva más universalista, sustentada en la solidaridad, el multilateralismo y la cooperación internacional.
En América Latina, esa diferencia adquiere una dimensión particular. La creciente articulación política entre los gobiernos conservadores de la región y el movimiento trumpista encuentra en el Vaticano una voz que puede cuestionar algunos de sus postulados sin necesidad de ingresar directamente en la competencia partidaria.
La Iglesia no dispone de instrumentos económicos o militares para influir sobre los gobiernos, pero conserva una capacidad de interlocución social, diplomática y cultural que continúa siendo relevante, especialmente en sociedades donde el catolicismo forma parte de la identidad histórica.
Argentina: la difícil convivencia entre Milei y la doctrina social de la Iglesia
La escala argentina probablemente sea la que presente mayores tensiones políticas entre el mensaje papal y la orientación económica del gobierno anfitrión.
La visita de León XIV estará inevitablemente atravesada por la figura de Francisco. Jorge Mario Bergoglio nunca regresó a la Argentina durante su pontificado, y su ausencia dejó una asignatura pendiente en la relación entre la Iglesia universal y su país de origen.
La llegada de León XIV permitirá, en cierta medida, cerrar simbólicamente ese capítulo. El homenaje previsto en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires tendrá una fuerte carga institucional y emocional.
Sin embargo, el contexto político argentino introduce una dimensión adicional.
El Papa que incomoda a Trump llega a la América de Milei
El gobierno de Javier Milei sostiene una concepción económica y social que mantiene importantes diferencias con la doctrina social católica. La reducción del gasto público, el repliegue del Estado en determinadas áreas de protección social y la crítica presidencial al concepto de justicia social contrastan con una tradición doctrinaria de la Iglesia que considera la dignidad humana, la solidaridad y la protección de los más vulnerables como principios fundamentales.
Cottolengo Don Orione
La visita al Cottolengo Don Orione, institución dedicada a la asistencia de personas con discapacidad, adquiere particular relevancia en este contexto. No es simplemente una actividad pastoral: constituye también una oportunidad para visibilizar las necesidades de un sector social especialmente vulnerable.
La controversia que rodeó la emergencia en discapacidad y el veto presidencial a la legislación que buscaba garantizar su atención constituye un antecedente que inevitablemente condicionará la interpretación política de esa visita.
Milei ha procurado presentar la llegada del Papa como un acontecimiento institucional y religioso, evitando cualquier interpretación que pueda convertirla en una intervención sobre la política económica nacional. Sin embargo, será difícil impedir que las palabras del pontífice sean contrastadas con las decisiones del Ejecutivo.
El estilo de Francisco
La cuestión de fondo es si León XIV mantendrá el estilo de Francisco, caracterizado por una fuerte presencia de los temas sociales en el debate público, o si buscará una estrategia más prudente para preservar los canales de diálogo con gobiernos ideológicamente distantes.
En cualquier caso, la visita coloca nuevamente en el centro de la discusión una pregunta que atraviesa la historia argentina: ¿cuál debe ser el papel del Estado en la protección de los sectores más desprotegidos?
Perú: el regreso del Papa a su segunda patria
Si Argentina representa el principal desafío político de la gira, Perú constituye probablemente su dimensión más emotiva y personal.
León XIV desarrolló durante aproximadamente dos décadas una intensa labor pastoral en territorio peruano. Allí trabajó con comunidades pobres, fue obispo de Chiclayo y construyó vínculos que explican la identificación de buena parte de la sociedad peruana con su figura.
Su regreso tiene, por lo tanto, un significado que difícilmente pueda reproducirse en los otros países de la gira.
Keiko Fujimori
Pero también se produce en un escenario político complejo. La presidenta Keiko Fujimori ha construido buena parte de su discurso sobre la recuperación del orden, la seguridad y la lucha contra el crimen organizado, en sintonía con las posiciones más duras que hoy predominan en determinados sectores de la derecha internacional.
El desafío para León XIV será transmitir que la seguridad constituye una condición indispensable para la convivencia, pero que no puede convertirse en una justificación para relegar los derechos humanos, la justicia social y la inclusión.
La dimensión ambiental
La visita también tendrá una dimensión ambiental particularmente importante. Las consecuencias del fenómeno de El Niño, las inundaciones y las dificultades que afectan a las comunidades más vulnerables forman parte del escenario que encontrará el pontífice.
La preocupación por el cambio climático, la protección de la Amazonia y el impacto de la minería ilegal conectan directamente con la agenda que Francisco impulsó durante su pontificado, especialmente a partir de la encíclica Laudato si’.
Las comunidades amazónicas
La celebración de encuentros con comunidades amazónicas representa una señal de continuidad de esa preocupación. En una región donde la explotación de recursos naturales, la deforestación y los conflictos territoriales tienen una dimensión económica y geopolítica creciente, la defensa del ambiente también se convierte en una cuestión de soberanía y desarrollo.
A ello se suma una cuestión pendiente dentro de la propia Iglesia peruana: las denuncias contra el Sodalicio de Vida Cristiana, organización ultraconservadora disuelta durante el pontificado de Francisco. La reparación de las víctimas y la transparencia institucional serán otros de los asuntos que acompañarán el paso del Papa por el país.
Uruguay: la particularidad de una sociedad laica
La primera escala del viaje será Uruguay, un país que presenta características muy diferentes de sus vecinos.
Con una tradición de secularización profundamente arraigada, Uruguay mantiene una relación singular entre religión y Estado. La Iglesia católica tiene una presencia social menos extendida que en otros países latinoamericanos y la expectativa popular por la visita papal es, en principio, más moderada.
Paradójicamente, el gobierno de Yamandú Orsi puede encontrar mayores coincidencias con el discurso social de León XIV que los ejecutivos de Argentina y Perú.
En la recepcion los ex Presidentes
La recepción institucional, con la presencia del presidente y de expresidentes, ofrecerá una imagen de convivencia política que contrasta con la polarización que caracteriza a buena parte del continente.
Sin embargo, Uruguay también plantea cuestiones sensibles para la doctrina católica, como el aborto y la eutanasia. El pontífice podría aprovechar la visita para insistir en la defensa de la vida, aunque procurando establecer un diálogo con una sociedad que ha construido buena parte de su identidad moderna sobre la separación entre las instituciones religiosas y el poder político.
La experiencia uruguaya puede ofrecerle a León XIV una oportunidad para reflexionar sobre la convivencia entre las convicciones religiosas y los Estados democráticos y laicos.
El legado de Francisco y la identidad del nuevo pontificado
La gira sudamericana también será una primera prueba importante para observar cómo León XIV construye su propia identidad dentro de la continuidad histórica del pontificado de Francisco.
Bergoglio dejó una Iglesia más comprometida con los problemas sociales, la desigualdad, la migración, la protección ambiental y el diálogo entre culturas. Su pensamiento también introdujo una mirada geopolítica que cuestionaba la concentración del poder internacional y reclamaba una mayor atención a las periferias del mundo.
León XIV parece dispuesto a preservar buena parte de esa orientación, aunque deberá encontrar su propio lenguaje y su propio estilo de conducción.
Su condición de estadounidense y, al mismo tiempo, de ciudadano peruano le proporciona una perspectiva singular. Conoce desde dentro dos realidades muy diferentes: la principal potencia occidental y una sociedad latinoamericana atravesada por profundas desigualdades.
Esa doble pertenencia puede convertirse en un activo diplomático relevante para un pontífice que deberá desenvolverse en un escenario internacional marcado por la competencia entre Estados Unidos y China, la crisis del multilateralismo, los conflictos armados y la fragmentación del orden internacional.
La Iglesia católica no es un actor neutral en términos de valores
Pero su tradición diplomática le permite mantener canales de comunicación con gobiernos de orientaciones muy diferentes. En ese sentido, el Vaticano puede desempeñar un papel de interlocutor en un continente donde las diferencias ideológicas amenazan con debilitar los mecanismos de integración regional.
Una Iglesia que busca recuperar centralidad en América Latina
Más allá de las ceremonias religiosas, la gira de León XIV debe interpretarse como un intento de reafirmar la presencia de la Iglesia católica en una América Latina que atraviesa un proceso de transformación política y cultural.
Durante las últimas décadas, la región experimentó una disminución de la identificación religiosa tradicional, un crecimiento de las iglesias evangélicas y una mayor fragmentación de las identidades sociales. Al mismo tiempo, la política se ha convertido en un terreno de confrontación cada vez más intenso, donde las diferencias económicas y culturales alimentan discursos de antagonismo.
Referencia moral por encima de las disputas partidarias
En ese contexto, el Vaticano busca recuperar una función que históricamente desempeñó en América Latina: la de constituirse en una referencia moral por encima de las disputas partidarias, con capacidad para interpelar tanto a los gobiernos como a las sociedades.
No será una tarea sencilla. La Iglesia enfrenta sus propias crisis de credibilidad, los cuestionamientos derivados de los abusos cometidos en su interior y la dificultad de conectar con generaciones que mantienen una relación cada vez más distante con las instituciones tradicionales.
Además, el mensaje de justicia social, solidaridad y defensa de los derechos humanos deberá competir con discursos políticos que privilegian el individualismo, el nacionalismo y las respuestas de mano dura frente a los problemas económicos y de seguridad.
El poder de la palabra frente a la nueva geopolítica
La gira de León XIV tiene, en definitiva, una dimensión que trasciende el ámbito religioso.
En un continente donde la influencia de Donald Trump se expresa cada vez más a través de alianzas políticas e ideológicas, el Vaticano procura preservar un espacio propio de influencia, sustentado en una visión universalista de las relaciones internacionales y en la defensa de los sectores más vulnerables.
No se trata de una disputa por el poder en términos tradicionales, sino de una confrontación entre distintas concepciones acerca de la sociedad, el Estado, la solidaridad y el orden internacional.
El pontífice deberá encontrar el equilibrio entre la prudencia diplomática y la claridad doctrinaria. Sus palabras en Buenos Aires, Lima y Montevideo serán observadas tanto por los gobiernos como por las oposiciones, y seguramente tendrán repercusiones más allá de las fronteras de los tres países visitados.
También será una prueba para determinar si el nuevo Papa puede convertirse en una referencia moral con capacidad de interlocución en un escenario internacional cada vez más fragmentado.
La pregunta que deja abierta este viaje es si la Iglesia católica podrá recuperar parte de la centralidad política y cultural que tuvo históricamente en América Latina.
La otra batalla por América Latina: el mensaje de León XIV frente al avance de la derecha
León XIV llega a una región donde el debate ya no se limita a las diferencias entre izquierda y derecha. Está en discusión el modelo de sociedad, el alcance de la protección social, el papel del Estado, la relación entre soberanía y globalización y, en definitiva, el lugar que ocuparán los valores humanistas en la construcción del nuevo orden internacional.
León XIV ante el desafío de una América Latina dividida
En ese escenario, el Papa no necesita disputar elecciones ni ejercer poder gubernamental. Su principal instrumento es la palabra. Pero en una época en la que las palabras también se han convertido en herramientas de confrontación geopolítica, el mensaje de León XIV puede terminar teniendo consecuencias políticas mucho más profundas de lo que anticipan las ceremonias de esta gira sudamericana.



