Perspectiva Internacional

Israel y Gaza, una tregua en suspenso que pone a Netanyahu contra las cuerdas

Por Perspectiva Internacional – 19 de agosto de 2025

Puerta abierta a un alto el fuego temporal y a la liberación parcial de rehenes

La guerra en Gaza, que ya lleva casi dos años de devastación y más de 62.000 muertos, podría haber entrado en un punto de inflexión. Hamás sorprendió este lunes al aceptar una propuesta de tregua de 60 días impulsada por Egipto y Qatar, cuyo contenido es “casi idéntico” al que Israel había aprobado en julio, según confirmaron los mediadores cataríes. La decisión abre la puerta a un alto el fuego temporal y a la liberación parcial de rehenes, pero deja la respuesta en manos del gobierno de Benjamín Netanyahu.

Un giro inesperado en la estrategia de Hamás

La milicia palestina cedió en gran parte de sus exigencias: redujo la lista de presos a liberar y flexibilizó sus condiciones sobre los territorios bajo control militar israelí durante la tregua. A cambio, busca frenar la ofensiva sobre Ciudad de Gaza y garantizar la entrada de ayuda humanitaria al enclave. La aprobación se presenta como un último gesto para medir la voluntad real de Netanyahu de avanzar hacia un acuerdo.

La presión interna en Israel

El anuncio coincidió con las mayores protestas en Israel desde el inicio de la guerra. Centenares de miles de ciudadanos salieron a las calles exigiendo la liberación de los cautivos y un acuerdo que ponga fin a un conflicto que desgasta a los reservistas y deja bajas constantes en las filas israelíes. Las familias de los rehenes apuntaron directamente contra el primer ministro: “El pueblo no permitirá que sabotee otro acuerdo”, advirtieron.

Tensión política interna

La tensión política interna se multiplica: Netanyahu enfrenta la presión de los sectores más extremistas de su coalición, que amenazan con derribar el gobierno si frena la ofensiva. Ministros como Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich rechazan cualquier tregua y exigen la “derrota total” de Hamás.

El dilema de Netanyahu

El primer ministro israelí se encuentra en una encrucijada. Aceptar la tregua significaría responder a la presión ciudadana y mostrar flexibilidad ante la mediación internacional, pero a costa de arriesgar su frágil coalición de gobierno. Rechazarla podría consolidar su imagen frente a sus aliados más duros, aunque al precio de intensificar las protestas y quedar como el responsable de bloquear una oportunidad de paz.

Además, el silencio de las armas abriría la puerta a un escenario político incierto dentro de Israel: desde elecciones anticipadas hasta el regreso de los procesos judiciales contra Netanyahu por corrupción.

Una tregua con implicancias regionales

La propuesta de alto el fuego incluye la liberación de la mitad de los cautivos en poder de Hamás y un aumento significativo de la ayuda humanitaria. También prevé que, durante esos 60 días, se negocie una tregua permanente con garantías internacionales. Para Hamás, la clave es que Estados Unidos asegure que Israel no retomará la ofensiva una vez concluido el plazo.

Como lo observa la comunidad internacional

La comunidad internacional observa con atención. Si el acuerdo prospera, podría sentar las bases para un proceso de paz gradual. Si fracasa, Gaza seguirá atrapada en un ciclo de destrucción sin salida visible.

La pelota en el campo de Netanyahu

El sí de Hamás ha colocado la pelota en el tejado de Netanyahu. Entre la presión de la calle, el desgaste militar y las tensiones internas de su coalición, el primer ministro israelí se enfrenta a una decisión que podría definir no solo el futuro inmediato del conflicto, sino también el suyo político.