Por perswpectiva internacional
Panama, 10 de junio de 2026

Por perspectiva internacional
10 de junio de 2026
Biodiversidad y desarrollo, la nueva ecuación estratégica de América Latina
Durante décadas, América Latina ha debatido su desarrollo bajo una falsa dicotomía: crecer económicamente o conservar la naturaleza. Sin embargo, esa separación comienza a resquebrajarse. En Ciudad de Panamá, durante la segunda edición de los Diálogos Mutis organizados por CAF–Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, líderes políticos, científicos y representantes del sector financiero coincidieron en una idea que podría redefinir las políticas públicas de la región: no puede haber desarrollo sostenible sin biodiversidad.
La discusión trasciende el terreno ambiental. Se trata, en realidad, de un debate sobre seguridad económica, resiliencia social y soberanía regional.
El manglar que salvó vidas
En noviembre de 2020, el huracán Iota devastó la isla colombiana de Providencia. El 98% de las viviendas quedó destruido. Sin embargo, el impacto pudo haber sido aún más catastrófico. Los manglares que rodeaban parte del archipiélago actuaron como una barrera natural que amortiguó la fuerza de las olas.
los ecosistemas no son un lujo ecológico
Erick Castro, entonces integrante de la autoridad ambiental local, recordó durante el encuentro una escena reveladora. Un habitante de la isla, a quien meses antes había sancionado por intentar destruir parte del manglar cercano a su vivienda, lo abrazó después del desastre. «Ese mangle que no quebré me salvó la vida», le confesó.
La anécdota sintetiza una realidad frecuentemente ignorada: los ecosistemas no son un lujo ecológico, sino infraestructuras naturales esenciales para la supervivencia y la estabilidad económica.
La región más biodiversa del planeta
América Latina y el Caribe albergan aproximadamente el 60% de la biodiversidad mundial. La región conserva ecosistemas estratégicos como la Amazonía, la Patagonia, el Chocó biogeográfico, los Andes tropicales y extensas áreas de manglares que representan cerca del 26% del total global.
Estos ecosistemas prestan servicios ambientales fundamentales. Los manglares, por ejemplo, funcionan como criaderos naturales de peces, protegen las costas frente a tormentas y tienen una extraordinaria capacidad para capturar carbono: una hectárea puede absorber hasta cinco veces más dióxido de carbono que un bosque convencional.
Sin biodiversidad no hay futuro, el desafío económico de la región más rica en vida
Pese a ello, la protección de este patrimonio enfrenta una contradicción persistente: mientras la región concentra una riqueza biológica excepcional, continúa recibiendo recursos insuficientes para preservarla. Según datos citados durante el encuentro, entre 1980 y 2005 América Latina perdió más de 800.000 hectáreas de manglares, afectando tanto a la biodiversidad como a comunidades cuya subsistencia depende directamente de estos ecosistemas.
Biodiversidad y crecimiento: un falso dilema
Uno de los mensajes más contundentes de los Diálogos Mutis fue la necesidad de abandonar la idea de que la conservación obstaculiza el crecimiento económico.
CAF anunció que destinará 40.000 millones de dólares hasta 2031 para impulsar iniciativas de crecimiento verde, de los cuales el 10% estará específicamente orientado a la protección de la biodiversidad. El objetivo es incorporar criterios ecosistémicos en las inversiones y priorizar quince ecosistemas considerados estratégicos para la región.
La biodiversidad constituye un activo económico
La apuesta implica reconocer que la biodiversidad constituye un activo económico. Sin bosques saludables disminuye la disponibilidad de agua; sin polinizadores se compromete la producción agrícola; sin manglares aumentan los costos asociados a desastres naturales.
Como señalaron varios especialistas presentes en Panamá, proteger la naturaleza no representa un gasto improductivo, sino una inversión preventiva frente a crisis futuras.
Soberanía ambiental y conocimiento propio
Otro de los grandes ejes del encuentro fue el debate sobre la autonomía regional en materia tecnológica.
La inteligencia artificial ofrece herramientas cada vez más sofisticadas para monitorear ecosistemas remotos, procesar grandes volúmenes de datos y anticipar riesgos ambientales. Sin embargo, Alicia Montalvo, responsable de Acción Climática y Biodiversidad Positiva de CAF, advirtió sobre la necesidad de desarrollar capacidades propias.
América Latina ante una decisión histórica, conservar para prosperar
La preocupación no es menor. Si las tecnologías utilizadas para gestionar la biodiversidad son diseñadas exclusivamente fuera de la región, América Latina corre el riesgo de reproducir nuevas formas de dependencia, esta vez asociadas al conocimiento y a los datos.
La preservación ambiental también se convierte así en una cuestión de soberanía científica y tecnológica.
Del discurso global a la acción local
El ministro de Ambiente de Panamá, Juan Carlos Navarro, lanzó una de las críticas más directas del encuentro al cuestionar la proliferación de grandes conferencias internacionales que producen declaraciones ambiciosas, pero escasos resultados concretos.
Su planteo apuntó a recuperar la responsabilidad política local: las soluciones para proteger ecosistemas como el Chocó o la Amazonía no llegarán desde Washington, Bruselas o Ginebra, sino desde los propios países que custodian ese patrimonio.
En una época marcada por la fragmentación geopolítica y el debilitamiento del multilateralismo tradicional, esta visión refleja una tendencia creciente: la búsqueda de respuestas regionales a desafíos globales.
Comunidades en el centro
Quizá uno de los cambios más significativos sea el reconocimiento del papel de las comunidades locales e indígenas.
Del manglar a la Patagonia, por qué proteger la naturaleza es proteger la economía
Instituciones científicas como el Jardín Botánico de Nueva York trabajan junto a organizaciones latinoamericanas para formar parataxónomos, es decir, miembros de las comunidades capacitados para registrar y estudiar la biodiversidad de sus territorios.
El modelo rompe con antiguas prácticas verticales de investigación y propone relaciones más horizontales basadas en el intercambio de conocimientos.
Además de fortalecer la conservación, estas iniciativas generan capacidades locales y nuevas oportunidades económicas.
Una decisión ética y estratégica
La biodiversidad ya no puede abordarse únicamente como un asunto ambiental. Es un componente esencial de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, la adaptación climática y la cohesión social.
América Latina posee una ventaja estratégica única en un mundo cada vez más afectado por eventos climáticos extremos y disputas por recursos naturales. La pregunta es si la región será capaz de convertir esa riqueza en una política de Estado sostenida o si continuará administrando su deterioro.
Como advirtió uno de los científicos presentes en Panamá, las futuras generaciones no juzgarán a los líderes por las declaraciones firmadas en las conferencias internacionales, sino por las decisiones concretas que tomaron cuando todavía había tiempo para actuar.
La riqueza olvidada: América Latina busca convertir su biodiversidad en una ventaja geopolítica
En definitiva, custodiar un manglar, preservar la Patagonia o proteger la Amazonía ya no es solo una obligación moral. Es, probablemente, una de las inversiones más inteligentes para garantizar el futuro económico y político de América Latina.



