Perspectiva Internacional

Colombia y la geopolítica del clima: ¿el nacimiento de una superpotencia verde?

Por Perspectiva Internacional

Bogota,15 de abril de 2026

Del multilateralismo bloqueado a las coaliciones verdes: el giro climático global

En un contexto internacional marcado por conflictos armados, tensiones energéticas y reconfiguración del poder global, la transición climática comienza a perfilarse no solo como una necesidad ambiental, sino como un eje central de la política internacional. La próxima Conferencia Internacional sobre la Transición Justa para Abandonar los Combustibles Fósiles, que se celebrará en Santa Marta, Colombia, podría convertirse en un punto de inflexión inesperado.

La diplomacia del clima se reinventa, Colombia como epicentro de una nueva alianza global

Lejos de ser un evento técnico más, este encuentro revela una transformación más profunda: el surgimiento de una posible “coalición de los dispuestos” capaz de alterar las reglas del juego económico global.

Del bloqueo multilateral a la acción coordinada

El fracaso de la COP30 para acordar una hoja de ruta clara hacia la eliminación de los combustibles fósiles evidenció una vez más los límites del multilateralismo tradicional. El requisito de consenso permitió que los países petroleros bloquearan avances significativos.

Del veto al liderazgo, cómo una coalición puede destrabar la agenda climática

Sin embargo, la reunión en Colombia introduce un cambio clave: las decisiones no dependerán de la unanimidad, sino de mayorías. Este detalle técnico tiene profundas implicancias políticas. Permite que un grupo amplio de países avance sin quedar rehén de los intereses de los grandes exportadores de petróleo, gas y carbón.

Una coalición con peso económico real

Lo que convierte a esta iniciativa en un potencial hito no es solo su ambición climática, sino su volumen económico. Los aproximadamente 85 países que apoyan una eliminación progresiva de los combustibles fósiles representan un Producto Interno Bruto combinado superior al de Estados Unidos e incluso por encima del de China.

La rebelión climática de los “85”: el bloque que puede cambiar las reglas del juego

Entre ellos se encuentran potencias como Alemania, Reino Unido y Francia, junto con actores clave del sur global como Brasil y México.

Este dato redefine el debate: ya no se trata solo de compromisos ambientales, sino de una posible reconfiguración del poder económico global en torno a la transición energética.

El mercado como motor del cambio

A diferencia de procesos anteriores, el eje de esta conferencia no será exclusivamente político, sino económico. La señal que podría emerger de Santa Marta apunta directamente a los mercados financieros: si una masa crítica de economías anuncia su salida progresiva de los combustibles fósiles, las inversiones podrían redirigirse de manera acelerada hacia energías limpias.

Como antecedente el acuerdo de Paris

El antecedente más claro es el Acuerdo de París. Tras su firma, las expectativas del mercado comenzaron a cambiar, reduciendo la expansión de proyectos fósiles y acelerando el desarrollo de energías renovables. Hoy, el desafío es profundizar esa tendencia y evitar activos varados en sectores tradicionales.

América Latina en el centro del tablero

El hecho de que la conferencia se celebre en Colombia no es menor. El país es uno de los principales exportadores de carbón del mundo, lo que convierte su rol en altamente simbólico: una economía históricamente vinculada a los combustibles fósiles podría posicionarse como promotora de su abandono.

Para América Latina, esto abre una ventana estratégica. La región podría pasar de ser proveedora de materias primas a actor clave en la economía verde global, siempre que logre articular políticas de transición que contemplen el impacto social.

La variable política: liderazgo y poder blando

La posible incorporación de actores subnacionales como California —liderada por Gavin Newsom— añade otra dimensión: la competencia por el liderazgo climático. En un escenario donde las grandes potencias nacionales muestran ambivalencias, regiones y coaliciones pueden llenar ese vacío.

El inesperado frente global contra los combustibles fósiles

Esto refuerza la idea de que el liderazgo global ya no se define únicamente por poder militar o económico tradicional, sino también por la capacidad de marcar la agenda en temas estructurales como el cambio climático.

¿Un punto de inflexión real?

La clave del éxito de esta iniciativa radicará en su capacidad de traducir compromisos en políticas concretas. Entre los desafíos más complejos está la eliminación de subsidios a los combustibles fósiles —estimados en unos 7 billones de dólares anuales— sin generar crisis sociales o fiscales.

Sin embargo, el contexto juega a favor: una amplia mayoría de la población mundial exige medidas más contundentes frente al cambio climático, y los costos de la inacción son cada vez más evidentes, tanto en términos ambientales como geopolíticos.

El clima como eje del nuevo orden internacional

La conferencia de Santa Marta podría marcar el inicio de una nueva etapa en la gobernanza global: una en la que coaliciones flexibles, con peso económico real, logren avanzar donde el multilateralismo tradicional se estanca.

El clima como poder: la alianza que busca imponer una nueva lógica global

Más que una cumbre ambiental, este encuentro plantea una pregunta de fondo: ¿estamos ante el nacimiento de una nueva arquitectura de poder global basada en la transición energética?

Si la respuesta es afirmativa, el impacto no se limitará al clima. Redefinirá mercados, alianzas y liderazgos en las próximas décadas. Y América Latina, esta vez, podría estar en el centro de esa transformación.