Perspectiva Internacional

Bolivia impulsa una propuesta amazónica conjunta para la COP30

Bolivia propone una postura amazónica conjunta para la COP30, enfocada en justicia climática, deuda ecológica y participación indígena.
Bolivia propone una postura amazónica conjunta para la COP30, enfocada en justicia climática, deuda ecológica y participación indígena.

Propuesta amazónica COP30

Bolivia impulsa una propuesta amazónica COP30 buscando una voz unificada de los países de la región. El objetivo es llegar con una postura común a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), prevista para 2025 en Belém do Pará, Brasil. Esta iniciativa se plantea como respuesta a las presiones del extractivismo, la deuda externa y la crisis climática que afectan a la Amazonía. El país defiende una transición energética justa, con financiamiento sin endeudamiento adicional y la inclusión activa de los pueblos indígenas en la toma de decisiones.

Arce convoca a países vecinos para una postura común en Belém do Pará

Bolivia impulsa una propuesta amazónica COP30 que busca articular una voz unificada entre los países de la región. El presidente boliviano, Luis Arce, convocó a sus pares de Brasil, Colombia y Ecuador para trabajar juntos de cara a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), que se celebrará en noviembre de 2025 en Belém do Pará, Brasil. El objetivo central es construir una posición común que enfrente las múltiples amenazas que sufre la Amazonía. Estas incluyen el avance del extractivismo, la presión de la deuda externa y los impactos de la crisis climática.

Extractivismo y deuda: un ciclo que amenaza la Amazonía boliviana

En muchas discusiones internacionales se ignora una realidad compleja que vive Bolivia: la necesidad de obtener divisas para pagar su deuda externa empuja al país a fomentar actividades extractivas en la Amazonía, como la minería de oro, la explotación de hidrocarburos y el desarrollo del litio. Aunque estas industrias generan ingresos, también causan graves daños ambientales y sociales. A esto se suma el cambio climático, con sequías, incendios y pérdida de biodiversidad. En 2022, más de 180 mil familias sufrieron eventos climáticos extremos, lo que demuestra la urgencia de actuar.

Deuda ecológica y financiamiento climático internacional

Bolivia sostiene que los países industrializados tienen una deuda ecológica histórica con naciones como la suya. Estas potencias, responsables en gran parte del calentamiento global, deberían liderar el financiamiento climático. Sin embargo, la estructura financiera global sigue promoviendo esquemas que perpetúan el endeudamiento, incluso bajo iniciativas supuestamente verdes. Un ejemplo es el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF), impulsado por Brasil, que ha sido criticado por su enfoque privatizador y falta de compromisos. Bolivia propone un modelo de financiamiento público, sin reembolsos y con responsabilidades compartidas pero diferenciadas.

Participación indígena: el Mecanismo Amazónico de los Pueblos Indígenas (MAPI)

Entre las propuestas clave de Bolivia está el Mecanismo Amazónico de los Pueblos Indígenas (MAPI), aprobado en la V Cumbre Amazónica de 2025. Este instrumento garantiza la participación activa de los pueblos indígenas en decisiones que afectan a la Amazonía. Voces como las de Paulina Romero y Oswaldo Muca insisten en que excluir a estas comunidades debilita cualquier estrategia climática y le resta legitimidad. Reconocer sus derechos territoriales es fundamental para lograr una protección efectiva del ecosistema.

Transición energética: desafíos financieros y estructurales

Bolivia calcula que necesita más de 50 mil millones de dólares hasta 2040 para una transición energética sostenible. Sin embargo, sus Reservas Internacionales Netas bajan y la economía sigue dependiendo de recursos extractivos. Por eso, el país debe diversificar su economía, aplicar una política fiscal más equitativa y acceder a financiamiento internacional sin recurrir a más deuda. Para lograrlo, se requiere voluntad política y una transformación profunda de la cooperación internacional.

¿Es posible una voz amazónica unificada en la COP30?

La propuesta de Bolivia de construir una posición común entre los países amazónicos para la COP30 es una oportunidad clave para visibilizar los problemas estructurales de la región. Aun así, la falta de compromisos concretos sobre temas como la deforestación cero y las diferencias en torno al financiamiento muestran que aún hay obstáculos para alcanzar una verdadera unidad. Desde la visión boliviana, sin justicia climática, participación indígena real y recursos adecuados, cualquier acuerdo será insuficiente frente al desafío climático.