
Por Perspectiva Internacional
Berlin, 7 de Setiembre de 2026
La contundente victoria de Alternativa para Alemania en Sajonia-Anhalt marca un punto de inflexión en la política alemana y vuelve a colocar a la extrema derecha en el centro del debate europeo. El resultado no solo debilita a la CDU y al Gobierno de Friedrich Merz: también cuestiona el tradicional cordón sanitario frente a AfD.
Las elecciones regionales en Sajonia-Anhalt han producido un resultado que trasciende ampliamente las fronteras de este Estado del este alemán. Con el 43,8% de los votos y 39 escaños, Alternativa para Alemania (AfD) quedó a apenas tres diputados de alcanzar la mayoría absoluta. La CDU, en cambio, sufrió un derrumbe espectacular: pasó de 40 a apenas 15 representantes.
El dato político más importante no es solamente la magnitud de la victoria de AfD, sino la posibilidad concreta de que, por primera vez, la formación pueda llegar a encabezar un Gobierno regional alemán.
El avance de AfD y la nueva batalla por el futuro político de Alemania
El resultado constituye un fuerte llamado de atención para el canciller Friedrich Merz y para la coalición integrada por CDU/CSU y SPD. El propio canciller reconoció que el resultado tendrá consecuencias y admitió que el Gobierno atraviesa una situación de muy baja popularidad en el conjunto del país.
Un voto de castigo que golpea al Gobierno federal
El resultado de Sajonia-Anhalt puede interpretarse como un fenómeno regional, pero sería un error político considerarlo exclusivamente de esa manera.
¿Está cambiando Alemania? AfD convierte el malestar social en poder político
Alemania atraviesa un período de creciente malestar social vinculado con cuestiones económicas, migratorias y con las reformas impulsadas por el Gobierno. Las modificaciones del sistema de pensiones, los cambios impositivos y otras medidas impopulares han generado resistencia, particularmente en sectores de la población que sienten que el coste de las transformaciones recae sobre ellos.
AfD ha sabido capitalizar ese descontento
La formación, caracterizada por sus posiciones antinmigración, euroescépticas y favorables a una relación menos confrontativa con Rusia, ha conseguido transformar el malestar social en una poderosa plataforma electoral.
La dimensión del fenómeno obliga a revisar una de las certezas fundamentales de la política alemana de las últimas décadas: la imposibilidad de que la extrema derecha pueda convertirse en una fuerza de Gobierno.
Ese supuesto empieza a resquebrajarse.
Merz, bajo presión
El resultado supone también un serio problema para Friedrich Merz.
El canciller ni siquiera participó directamente en la campaña electoral en Sajonia-Anhalt debido a su baja popularidad. Ahora, las voces críticas dentro de la CDU reclaman una revisión de la estrategia del Gobierno y algunos sectores comienzan incluso a cuestionar el liderazgo del canciller.
Merz, sin embargo, descarta abandonar el cargo
Su argumento es que Alemania necesita continuar con las reformas destinadas a corregir problemas acumulados durante décadas. Pero el problema político es evidente: mientras el Gobierno sostiene que esas reformas son necesarias para modernizar el país, una parte creciente del electorado parece interpretarlas como una amenaza a su seguridad económica y social.
El desafío para Merz consiste, por lo tanto, en recuperar la confianza sin abandonar su programa de gobierno.
Es una ecuación particularmente difícil.
La crisis de la CDU y el desafío de AfD
La debacle democristiana es posiblemente uno de los elementos más significativos de estos comicios.
Durante décadas, la CDU funcionó como una de las principales fuerzas capaces de canalizar el voto conservador alemán. Sin embargo, una parte de ese electorado está desplazándose hacia AfD.
El problema para los democristianos es que competir directamente con AfD en su propio terreno podría terminar fortaleciendo aún más a la extrema derecha, mientras que ignorar las preocupaciones que alimentan ese voto podría continuar ampliando su base electoral.
Alemania se encuentra así frente a un dilema estratégico
¿Debe la CDU endurecer sus posiciones sobre inmigración y seguridad para recuperar votantes? ¿O debe defender con mayor claridad el centro político y mantener el aislamiento de AfD?
La respuesta tendrá consecuencias no solamente para Alemania, sino para toda Europa.
El cordón sanitario comienza a mostrar fisuras
La cuestión más delicada aparece en la formación del próximo Gobierno regional.
AfD obtuvo 39 escaños y quedó a solo tres de la mayoría absoluta. Para alcanzar el poder necesita apoyos o abstenciones de otras fuerzas.
Aquí aparece el BSW, la formación de izquierda nacionalista asociada a Sahra Wagenknecht.
Su eventual abstención en una tercera votación podría permitir que el candidato de AfD, Ulrich Siegmund, sea investido presidente regional mediante mayoría simple.
El escenario es políticamente explosivo porque implicaría romper, de hecho, el tradicional aislamiento institucional de AfD.
Alemania rompe su cordón sanitario: AfD acaricia el poder regional
Durante años, los principales partidos alemanes han mantenido el denominado “cordón sanitario”, rechazando cualquier acuerdo de Gobierno con la extrema derecha.
Pero el resultado de Sajonia-Anhalt introduce una nueva realidad: cuanto más crece AfD, más difícil resulta mantenerla completamente aislada.
Y ese es precisamente uno de los mayores riesgos para el sistema político alemán.
El factor oriental
La fortaleza de AfD en los Estados del este de Alemania tampoco es nueva.
Desde la reunificación, buena parte de estas regiones ha desarrollado una relación diferente con las instituciones políticas y económicas de la Alemania occidental. Las desigualdades económicas, la percepción de pérdida de oportunidades y una mayor desconfianza hacia las élites tradicionales han contribuido a crear un terreno particularmente favorable para las fuerzas antisistema.
AfD ha conseguido ocupar ese espacio
Pero sería simplista explicar su crecimiento exclusivamente mediante factores económicos. La inmigración, la seguridad, la identidad nacional, el rechazo a determinadas políticas europeas y el malestar con las élites políticas forman parte de un fenómeno mucho más amplio.
Sajonia-Anhalt se convierte así en un laboratorio político de una transformación que puede extenderse a otras regiones.
Berlín y Mecklemburgo-Pomerania, las próximas pruebas
La crisis no termina con esta elección.
En las próximas semanas Alemania afrontará nuevos comicios regionales, entre ellos los de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín.
El comportamiento electoral de AfD será observado con especial atención
Si la formación consigue mantener el impulso obtenido en Sajonia-Anhalt, la presión sobre Merz aumentará considerablemente. Una eventual derrota de la CDU en Berlín tendría además un enorme impacto simbólico, al producirse en la capital del país.
El calendario electoral puede convertirse, por lo tanto, en una sucesión de pruebas para la coalición federal.
Una advertencia para Europa
Lo ocurrido en Sajonia-Anhalt también debe analizarse desde una perspectiva europea.
Alemania continúa siendo la principal potencia económica y política de la Unión Europea. Cualquier transformación significativa de su sistema de partidos tiene inevitablemente consecuencias sobre el equilibrio continental.
El ascenso de AfD sacude el corazón de Europa
El crecimiento de AfD se inscribe, además, en una tendencia europea más amplia: el fortalecimiento de partidos nacionalistas y de extrema derecha que cuestionan las políticas migratorias, la integración europea y determinados consensos establecidos por las élites tradicionales.
Alemania había sido durante décadas una excepción relativa frente a este fenómeno debido, en buena medida, al peso de su historia y a la sensibilidad política existente alrededor del extremismo de derecha.
Ese excepcionalismo está desapareciendo.
El verdadero desafío
La cuestión central ya no parece ser si AfD puede ganar elecciones regionales. Ya lo ha hecho.
La pregunta es hasta dónde puede llegar.
Si logra acceder al Gobierno de Sajonia-Anhalt, el precedente será enorme. Otros partidos deberán decidir si mantienen el aislamiento, si permiten Gobiernos minoritarios o si comienzan a aceptar algún tipo de cooperación institucional.
Cada una de esas alternativas tendrá un coste político.
La crisis de Merz y el ascenso de AfD: las dos caras del nuevo mapa alemán
Para Friedrich Merz, el desafío es todavía mayor: debe demostrar que la CDU puede recuperar al electorado que está migrando hacia AfD sin convertirse en una versión moderada de la propia AfD.
La experiencia europea demuestra que cuando las fuerzas tradicionales adoptan parte del discurso de la extrema derecha para contenerla, no siempre consiguen detenerla. En ocasiones, simplemente contribuyen a normalizar sus posiciones.
Alemania se encuentra, por lo tanto, ante una encrucijada.
El muro contra la extrema derecha comienza a resquebrajarse en Alemania
El resultado de Sajonia-Anhalt no representa solamente un cambio en el reparto de escaños de un Parlamento regional. Es una señal de que el mapa político alemán está cambiando profundamente.
Y si esa transformación continúa, también podría cambiar el equilibrio político de Europa.
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