
Por perspectiva internacional
La Habana, 30 de marzo de 2026
Del petróleo al sol: la reconversión energética forzada de Cuba
En medio de apagones prolongados, escasez de combustible y un sistema energético al borde del colapso, Cuba ha encontrado en la energía solar no solo una alternativa, sino una necesidad urgente. Lo que durante años fue presentado como una estrategia de sostenibilidad, hoy se ha convertido en una respuesta pragmática a una crisis estructural agravada por factores internos y externos.
Cuba busca soberanía energética en un contexto de presión internacional
La reciente expansión de parques solares fotovoltaicos en la isla refleja esta transformación. Según el Gobierno de Cuba, los 52 parques instalados hasta finales de 2025 ya generan aproximadamente la mitad de la electricidad consumida durante el pico diurno. Este avance, significativo en términos técnicos, también evidencia el carácter desigual y limitado de la transición energética cubana.
De la planificación estratégica a la urgencia energética
Durante décadas, el sistema energético cubano dependió casi exclusivamente del petróleo importado, primero de la Unión Soviética y luego de Venezuela. Tras la caída del bloque socialista en los años noventa —el llamado “Período Especial”—, el país comenzó a explorar fuentes alternativas, aunque sin abandonar su dependencia estructural de los hidrocarburos.
Energía solar : solución urgente y negocio emergente
Fue recién en 2014, bajo el liderazgo de Raúl Castro, cuando las energías renovables pasaron a formar parte de una política de Estado, con metas concretas: alcanzar un 24% de generación renovable para 2030. Sin embargo, la coyuntura actual ha acelerado drásticamente estos objetivos, que ahora apuntan al 40% para 2035 y al 100% para 2050.
El detonante reciente ha sido doble: por un lado, la crisis económica interna que limita la importación de combustibles; por otro, el endurecimiento del embargo energético impulsado por Donald Trump, que ha reducido aún más el acceso a recursos clave.
Un sistema eléctrico en crisis estructural
A pesar del impulso a las renovables, el sistema energético cubano sigue mostrando profundas debilidades. La demanda eléctrica ronda los 3.000 megavatios, mientras que la oferta apenas cubre la mitad en muchos momentos del día. Durante la noche, el déficit puede alcanzar hasta los 2.000 megavatios.
De la oscuridad a la energía solar: la carrera contrarreloj de Cuba
Las termoeléctricas —columna vertebral histórica del sistema— operan con infraestructura obsoleta y combustible de baja calidad. Muchas unidades están fuera de servicio, y la falta de repuestos, agravada por las restricciones comerciales, impide reparaciones integrales. En este contexto, los apagones de hasta 20 horas diarias en algunas regiones se han vuelto parte de la vida cotidiana.
La energía solar: entre solución y desigualdad
Expansion de las instalaciones domiciliarias
La expansión de la energía solar se manifiesta tanto a gran escala —con parques financiados en cooperación con China— como a nivel doméstico. Más de 5.000 módulos han sido instalados en centros estratégicos como hospitales, policlínicos y estaciones de comunicación.
Paneles solares y desigualdad: la otra cara de la transición cubana
Sin embargo, el acceso a esta tecnología sigue siendo profundamente desigual. Mientras algunos trabajadores —especialmente en el sector sanitario— pueden adquirir paneles mediante sistemas de copago, el costo sigue siendo prohibitivo para gran parte de la población. En el mercado informal, las instalaciones pueden oscilar entre los 2.000 y los 78.000 dólares, cifras inaccesibles en una economía con salarios estatales muy bajos.
El negocio del sol: cómo la crisis energética redefine la economía
Este contexto ha dado lugar a un fenómeno emergente: la energía solar como negocio. Importadores privados, con acceso a divisas, han convertido la venta de paneles en una actividad altamente rentable, evidenciando cómo la crisis también genera nuevas dinámicas de mercado en la isla.
¿Soberanía energética o adaptación forzada?
El discurso oficial insiste en la “soberanía energética” como horizonte estratégico. El presidente Miguel Díaz-Canel ha destacado el avance de la energía solar como un paso clave hacia la independencia del petróleo.
No obstante, la realidad sugiere una transición más reactiva que planificada. La falta de combustible, la caída de suministros externos y las limitaciones estructurales han obligado al país a acelerar una transformación que, en otras circunstancias, habría sido gradual.
Una transición marcada por la necesidad
La apuesta por la energía solar en Cuba revela una paradoja central: el impulso hacia las energías limpias no responde únicamente a una visión ambiental o de desarrollo sostenible, sino a una crisis energética profunda.
El giro solar de Cuba ante el aislamiento energético global
En este sentido, la experiencia cubana ofrece una lección relevante para el análisis internacional: las transiciones energéticas no siempre son el resultado de decisiones estratégicas a largo plazo, sino que, en muchos casos, emergen como respuestas urgentes ante contextos de escasez, aislamiento y vulnerabilidad estructural.
La transición solar : entre la planificación y la urgencia
Para Cuba, el sol se ha convertido en algo más que una fuente de energía: es, hoy, una de las pocas salidas posibles frente a una crisis que redefine su modelo económico y su inserción en el sistema internacional.



