Perspectiva Internacional

Trump y Maduro: una llamada inesperada en el punto más álgido de la tensión bilateral

Por perspectiva internacional

Estados Unidos / Venezuela, 28 DE NOVIEMBRE DE 2025

La crisis hemisférica entra en nueva fase tras el contacto directo entre Trump y Maduro

La confirmación de una conversación telefónica entre Donald Trump y Nicolás Maduro abrió un nuevo capítulo —tan inesperado como estratégico— en la relación entre Estados Unidos y Venezuela. La llamada, revelada por The New York Times y confirmada  por EL PAÍS, se produjo en un momento de máxima hostilidad política y militar, cuando Washington refuerza su presencia en el Caribe y Caracas denuncia movimientos que interpreta como una amenaza directa al régimen chavista.

Washington–Caracas: diplomacia inesperada en el momento de mayor tensión

Aunque no hubo anuncios formales ni compromisos públicos, el tono “correcto” reportado por quienes conocieron el intercambio sugiere que podría tratarse de un primer paso hacia una vía diplomática que contrasta con la campaña de presión y acusaciones de narcotráfico que el gobierno de Trump mantiene contra Maduro y su cúpula militar. Incluso se deslizó la posibilidad de un futuro encuentro entre ambos líderes en territorio estadounidense, un gesto que representaría un quiebre significativo respecto del enfoque confrontativo que ha marcado la relación bilateral.

Diplomacia en medio de la presión

En la conversación participaron también el secretario de Estado, Marco Rubio, principal arquitecto de la estrategia de presión sobre Caracas. Trump llevaba semanas insinuando que la llamada era posible. “Si podemos hacer las cosas por las buenas, está bien. Y si tenemos que hacerlo por las malas, también”, advirtió días antes, sintetizando una política híbrida que combina amenazas directas con la apertura selectiva de canales diplomáticos.

Una llamada que puede redefinir el equilibrio regional: Trump y Maduro abren contacto

Detrás de ese doble movimiento se encuentra la apuesta de la Casa Blanca por mantener la presión militar y política, mientras mantiene abierta la posibilidad de un diálogo que permita evitar un escalamiento aún mayor en la región. Sin embargo, esa línea es cada vez más delgada.

Hostilidad creciente y operaciones controvertidas

La llamada se produjo en un contexto marcado por los operativos militares estadounidenses en aguas del Caribe y el Pacífico. Trump sostiene que estas acciones representan un avance en la lucha contra el narcotráfico, responsabilizando al gobierno venezolano por el envío de drogas hacia Estados Unidos. Pero hasta ahora Washington no ha presentado evidencias que respalden esas acusaciones, mientras que expertos en derecho internacional y organismos como la ONU califican los bombardeos —que dejaron más de 80 muertos en supuestas embarcaciones de narcotráfico— como posibles ejecuciones extrajudiciales.

Ya no se pesca en la región por temor a ser confundidos

Pese a la controversia, los ataques han tenido efectos disuasorios: pescadores de la región afirman haber abandonado sus actividades ante el temor de ser confundidos con narcotraficantes. Y Trump ya anticipó una segunda fase: detenciones “por tierra”, aunque sin aclarar qué implicaría una operación de esa naturaleza dentro o cerca de Venezuela.

Caracas se atrinchera

Del lado venezolano, el mensaje es de resistencia y cohesión interna. Maduro ha reforzado el despliegue militar y ordenado entrenar a civiles para enfrentar lo que describe como un “imperialismo” dispuesto a intervenir. En sus discursos más recientes, el líder chavista insiste en que no existen fisuras dentro de la cúpula militar, un elemento clave que la estrategia de presión estadounidense busca erosionar.

“Estamos obligados a estar unidos”, proclamó esta semana ante miles de simpatizantes. Su discurso no solo busca consolidar el apoyo interno, sino enviar una señal a Washington: cualquier intento de intervención encontrará un país preparado para defenderse.

¿Diálogo real o jugada estratégica?

La llamada entre Trump y Maduro no cambia el fondo de la confrontación, pero sí introduce un elemento nuevo en el tablero: la posibilidad —aunque incipiente y frágil— de un canal de comunicación directo. En un clima dominado por amenazas, operaciones militares controvertidas y acusaciones cruzadas, el gesto adquiere relevancia regional.

La conversación que nadie esperaba: Estados Unidos y Venezuela prueban una vía de deshielo

Para Estados Unidos, puede ser una vía para evitar un conflicto mayor mientras mantiene la presión. Para Venezuela, una oportunidad para descomprimir una tensión que ha alcanzado niveles inéditos desde las disputadas elecciones del año anterior.

Maduro–Trump: ¿primer paso hacia una negociación o jugada táctica?

El desenlace dependerá de un equilibrio inestable: hasta dónde empujará Trump su política de fuerza y hasta qué punto Maduro está dispuesto a negociar sin ceder en su narrativa de resistencia. Por ahora, la conversación es apenas un gesto. Pero en un escenario tan volátil, incluso un gesto puede alterar el rumbo de la crisis.

Trump y Maduro: una llamada inesperada en el punto más álgido de la tensión bilateral

Por perspectiva internacional

Estados Unidos / Venezuela, 28 DE NOVIEMBRE DE 2025

La crisis hemisférica entra en nueva fase tras el contacto directo entre Trump y Maduro

La confirmación de una conversación telefónica entre Donald Trump y Nicolás Maduro abrió un nuevo capítulo —tan inesperado como estratégico— en la relación entre Estados Unidos y Venezuela. La llamada, revelada por The New York Times y confirmada  por EL PAÍS, se produjo en un momento de máxima hostilidad política y militar, cuando Washington refuerza su presencia en el Caribe y Caracas denuncia movimientos que interpreta como una amenaza directa al régimen chavista.

Washington–Caracas: diplomacia inesperada en el momento de mayor tensión

Aunque no hubo anuncios formales ni compromisos públicos, el tono “correcto” reportado por quienes conocieron el intercambio sugiere que podría tratarse de un primer paso hacia una vía diplomática que contrasta con la campaña de presión y acusaciones de narcotráfico que el gobierno de Trump mantiene contra Maduro y su cúpula militar. Incluso se deslizó la posibilidad de un futuro encuentro entre ambos líderes en territorio estadounidense, un gesto que representaría un quiebre significativo respecto del enfoque confrontativo que ha marcado la relación bilateral.

Diplomacia en medio de la presión

En la conversación participaron también el secretario de Estado, Marco Rubio, principal arquitecto de la estrategia de presión sobre Caracas. Trump llevaba semanas insinuando que la llamada era posible. “Si podemos hacer las cosas por las buenas, está bien. Y si tenemos que hacerlo por las malas, también”, advirtió días antes, sintetizando una política híbrida que combina amenazas directas con la apertura selectiva de canales diplomáticos.

Una llamada que puede redefinir el equilibrio regional: Trump y Maduro abren contacto

Detrás de ese doble movimiento se encuentra la apuesta de la Casa Blanca por mantener la presión militar y política, mientras mantiene abierta la posibilidad de un diálogo que permita evitar un escalamiento aún mayor en la región. Sin embargo, esa línea es cada vez más delgada.

Hostilidad creciente y operaciones controvertidas

La llamada se produjo en un contexto marcado por los operativos militares estadounidenses en aguas del Caribe y el Pacífico. Trump sostiene que estas acciones representan un avance en la lucha contra el narcotráfico, responsabilizando al gobierno venezolano por el envío de drogas hacia Estados Unidos. Pero hasta ahora Washington no ha presentado evidencias que respalden esas acusaciones, mientras que expertos en derecho internacional y organismos como la ONU califican los bombardeos —que dejaron más de 80 muertos en supuestas embarcaciones de narcotráfico— como posibles ejecuciones extrajudiciales.

Ya no se pesca en la región por temor a ser confundidos

Pese a la controversia, los ataques han tenido efectos disuasorios: pescadores de la región afirman haber abandonado sus actividades ante el temor de ser confundidos con narcotraficantes. Y Trump ya anticipó una segunda fase: detenciones “por tierra”, aunque sin aclarar qué implicaría una operación de esa naturaleza dentro o cerca de Venezuela.

Caracas se atrinchera

Del lado venezolano, el mensaje es de resistencia y cohesión interna. Maduro ha reforzado el despliegue militar y ordenado entrenar a civiles para enfrentar lo que describe como un “imperialismo” dispuesto a intervenir. En sus discursos más recientes, el líder chavista insiste en que no existen fisuras dentro de la cúpula militar, un elemento clave que la estrategia de presión estadounidense busca erosionar.

“Estamos obligados a estar unidos”, proclamó esta semana ante miles de simpatizantes. Su discurso no solo busca consolidar el apoyo interno, sino enviar una señal a Washington: cualquier intento de intervención encontrará un país preparado para defenderse.

¿Diálogo real o jugada estratégica?

La llamada entre Trump y Maduro no cambia el fondo de la confrontación, pero sí introduce un elemento nuevo en el tablero: la posibilidad —aunque incipiente y frágil— de un canal de comunicación directo. En un clima dominado por amenazas, operaciones militares controvertidas y acusaciones cruzadas, el gesto adquiere relevancia regional.

La conversación que nadie esperaba: Estados Unidos y Venezuela prueban una vía de deshielo

Para Estados Unidos, puede ser una vía para evitar un conflicto mayor mientras mantiene la presión. Para Venezuela, una oportunidad para descomprimir una tensión que ha alcanzado niveles inéditos desde las disputadas elecciones del año anterior.

Maduro–Trump: ¿primer paso hacia una negociación o jugada táctica?

El desenlace dependerá de un equilibrio inestable: hasta dónde empujará Trump su política de fuerza y hasta qué punto Maduro está dispuesto a negociar sin ceder en su narrativa de resistencia. Por ahora, la conversación es apenas un gesto. Pero en un escenario tan volátil, incluso un gesto puede alterar el rumbo de la crisis.