
Por Perspectiva Internacional – 18 de agosto de 2025
Postal inedita en Bolivia
Las elecciones presidenciales celebradas este domingo en Bolivia dejaron una postal inédita: por primera vez en dos décadas, la izquierda quedó fuera de la disputa por el poder. Rodrigo Paz Pereira, candidato del Partido Demócrata Cristiano e hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, dio la gran sorpresa al imponerse en la primera vuelta con el 32% de los votos. En la segunda vuelta del 19 de octubre enfrentará al expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, que quedó en segundo lugar con el 27%.
Inicio de una nueva etapa politica
El resultado marca el inicio de una nueva etapa política en un país acostumbrado a que el Movimiento al Socialismo (MAS) dominara el tablero electoral desde la irrupción de Evo Morales en 2005. Con Morales inhabilitado y debilitado por conflictos internos con el presidente Luis Arce, la izquierda sufrió su peor desempeño en décadas: Andrónico Rodríguez apenas alcanzó un 8% y el MAS logró un magro 3,15%, lo justo para conservar su sigla legal.
El ascenso inesperado de Rodrigo Paz
Hasta hace pocos meses, Paz parecía un candidato marginal. Arrancó la campaña con apenas un 2% de intención de voto, pero supo construir un discurso de renovación, distanciado de los extremos ideológicos. Su mensaje caló entre votantes desencantados tanto con el MAS como con los partidos tradicionales. La figura de su compañero de fórmula, el expolicía y activista anticorrupción Edmand Lara, también aportó frescura a su campaña.
Respaldo para Paz de Samuel Doria
Tras conocerse los resultados, Paz se presentó como la voz de una Bolivia invisibilizada: “Somos la voz de los que no aparecíamos en las encuestas, la de una Bolivia que nadie tenía en cuenta y ahora tiene una voz”, declaró ante sus seguidores, cerrando con un grito de “¡renovación, carajo!”.El respaldo inmediato de Samuel Doria Medina, tercero en la contienda con un 20%, fortalece aún más su posición de cara al balotaje.
El regreso de un viejo conocido, Tuto Quiroga
Por su parte, Jorge Quiroga apuesta a capitalizar su experiencia como expresidente y su imagen de férreo opositor al MAS. En su discurso del domingo, proclamó que Bolivia sería “libre por los siglos de los siglos” y llamó a la unidad contra los “bloqueos y sabotajes” que marcaron la política sindical del pasado. Sin embargo, su desafío será conquistar al electorado de centro, tradicionalmente reticente a su perfil más radical.
Evo Morales, derrotado pero aún presente
Aunque no estuvo en la boleta, Morales volvió a ser protagonista. Inhabilitado por la justicia y acosado por causas judiciales, llamó a votar nulo, una estrategia que consiguió el respaldo del 19% del electorado. Ese caudal, aunque insuficiente para definir la elección, demuestra que el exmandatario seguirá siendo un actor de peso, aunque cada vez más fuera de las instituciones.
Un Parlamento sin izquierda
El impacto de esta elección no se limita a la presidencia. El MAS, que controló el Congreso durante dos décadas, quedó prácticamente borrado del mapa legislativo. Apenas logró un diputado de 130 y perdió toda representación en el Senado. La primera minoría en la Cámara Alta será para el Partido Demócrata Cristiano, seguido por la Alianza Libre de Quiroga.
Un giro con impacto regional
La política boliviana entra en un terreno desconocido: el país se encamina a ser gobernado por fuerzas de derecha, algo impensado hasta hace pocos años. El desenlace de octubre no solo definirá al próximo presidente, sino también el rol de Bolivia en el escenario regional, en un contexto marcado por la fragmentación de la izquierda latinoamericana y el avance de gobiernos conservadores.



