
Por Perspectiva Internacional
Rusia amenaza con reanudar pruebas nucleares
La tensión entre Moscú y Washington vuelve a niveles alarmantes. En un giro que recuerda los días más oscuros de la Guerra Fría, Vladímir Putin advirtió que Rusia está preparada para reanudar sus pruebas nucleares si Estados Unidos da el primer paso. La amenaza del Kremlin llega tras el anuncio de Donald Trump de retomar los ensayos con armas atómicas, suspendidos desde hace más de tres décadas.
De la camaradería al desafío: Trump y Putin reactivan la tensión nuclear
Lo que en agosto parecía una relación cordial entre ambos líderes —tras su encuentro en Alaska— se transformó en una peligrosa escalada de amenazas y gestos de poder. En solo tres meses, Trump y Putin pasaron de hablar sobre “estabilidad global” a intercambiar advertencias sobre posibles detonaciones nucleares.
Rusia no se quedará atrás si Estados Unidos retoma sus pruebas
Durante una sesión del Consejo de Seguridad ruso, Putin declaró que su país “cumple estrictamente con el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE)”, pero advirtió que considerará el pacto “papel mojado” si otros lo violan. Detrás de sus palabras, el mensaje fue claro: Rusia no se quedará atrás si Estados Unidos retoma sus pruebas.
Cúpula Dorada vs. Poseidón: la nueva guerra tecnológica entre Trump y Putin
El ministro de Defensa ruso, Andréi Belousov, fue aún más explícito al afirmar que las fuerzas armadas están listas para detonar una cabeza nuclear en el archipiélago de Nóvaya Zemlya, uno de los sitios de pruebas más activos durante la era soviética. “Es recomendable comenzar de inmediato los preparativos”, aseguró.
La última vez que Rusia realizó ensayos de este tipo fue en 1990, un año antes del colapso de la URSS. Desde entonces, tanto Moscú como Washington habían mantenido una moratoria tácita sobre este tipo de experimentos, aunque Estados Unidos nunca ratificó formalmente el tratado, y Putin revocó su adhesión en 2023.
Una carrera armamentista reeditada
Mientras el Kremlin revive la retórica de la disuasión nuclear, Trump impulsa un nuevo paradigma militar con su ambicioso proyecto de defensa espacial, la llamada “Cúpula Dorada”, que busca blindar el territorio estadounidense mediante una red de satélites e interceptores a un costo inicial de 175.000 millones de dólares.
El regreso del miedo nuclear: Rusia y EE. UU. vuelven a la carrera armamentista
Rusia, en respuesta, ha puesto en marcha la modernización de dos armas que Putin calificó como “invencibles”: el dron submarino Poseidón y el misil 9M730 Burevéstnik, ambos impulsados por energía nuclear y con alcance prácticamente ilimitado. Estas armas, diseñadas para sortear cualquier escudo antimisiles, simbolizan una nueva era de competencia tecnológica entre las potencias.
La “Cúpula Dorada” podría neutralizar parte de esa amenaza, pero también altera el equilibrio estratégico que durante décadas mantuvo un precario sentido de seguridad global. En septiembre, Putin advirtió que Rusia respondería “no con palabras, sino con medidas técnico-militares” ante cualquier intento de desestabilizar esa paridad.
El regreso del miedo nuclear
Lo que hoy se observa no es solo una confrontación militar, sino una batalla simbólica por la supremacía tecnológica y política. En ambos casos, las armas nucleares vuelven a ser instrumento de presión y prestigio, reeditando una lógica que parecía superada desde los años noventa.
El riesgo es evidente: una nueva carrera armamentista que desvíe recursos, erosione los mecanismos de control y reactive la amenaza de una guerra que nadie podría ganar.
Cúpula Dorada vs. Poseidón: la nueva guerra tecnológica entre Trump y Putin
Mientras tanto, el mundo observa con creciente inquietud cómo Trump y Putin —dos líderes que se definen por su imprevisibilidad— reescriben las reglas del equilibrio nuclear global.