
Por perspectiva internacional
Lima, 17 de marzo de 2026
Chile endurece su política migratoria: el “Escudo Fronterizo” de Kast en perspectiva
El inicio del gobierno de José Antonio Kast marca un cambio drástico en la política migratoria chilena. A solo días de asumir el poder, el mandatario puso en marcha una de sus promesas más controvertidas: la construcción de una zanja en la frontera con Perú, como parte de un ambicioso plan de control territorial denominado “Escudo Fronterizo”.
Zanjas y drones: la controvertida apuesta de Kast contra la migración
La medida, ejecutada en la zona de Chacalluta, en el extremo norte del país, no es un gesto aislado ni simbólico. Según el propio Kast, se trata de un “sistema integral” que combinará infraestructura física —zanjas de hasta tres metros de profundidad, muros de cinco metros y cercos electrificados— con tecnología de vigilancia avanzada, incluyendo drones, radares térmicos y torres de control.
Un enfoque securitario de la migración
El proyecto refleja una concepción de la migración como un problema de seguridad nacional. En su discurso, Kast vincula directamente el ingreso irregular con fenómenos como el narcotráfico y el crimen organizado, justificando así la participación activa de las Fuerzas Armadas en tareas de control fronterizo.
La nueva muralla chilena: Kast y su apuesta por blindar la frontera
Este enfoque implica un endurecimiento significativo respecto a la administración anterior de Gabriel Boric, que, si bien también avanzó en políticas de control migratorio, priorizó un equilibrio entre seguridad y derechos humanos. Kast, en cambio, apuesta por una lógica disuasiva: elevar los costos del ingreso irregular mediante barreras físicas y mayor presencia militar.
Un sistema integral de control migratorio
En paralelo, el Ejecutivo ha enviado al Congreso proyectos de ley que buscan criminalizar el ingreso clandestino, restringir beneficios sociales a migrantes en situación irregular y reformar el marco constitucional sobre extranjería.
Inspiración internacional y controversias
El “Escudo Fronterizo” se inspira en modelos ya implementados en otras regiones del mundo, como las barreras construidas por Israel y Hungría para contener flujos migratorios. Sin embargo, estas experiencias han sido ampliamente cuestionadas por organismos internacionales debido a su impacto humanitario y su eficacia limitada a largo plazo.
Efectos regionales del endurecimiento migratorio de Kast
En el caso chileno, la iniciativa podría generar tensiones diplomáticas, especialmente con Perú y Bolivia, países con los que comparte zonas fronterizas críticas como Chacalluta y Colchane. La militarización de estas áreas podría ser percibida como una señal de desconfianza o incluso de unilateralismo.
Impacto político interno
Más allá de la dimensión internacional, el plan tiene un fuerte componente doméstico. La migración irregular fue uno de los ejes centrales de la campaña de Kast, quien prometió expulsar a más de 300.000 extranjeros sin papeles y reducir drásticamente los ingresos ilegales.
El “Escudo Fronterizo”: ¿solución o riesgo para Chile?
El éxito o fracaso del “Escudo Fronterizo” será clave para sostener su capital político. Con una aprobación inicial cercana al 57%, el gobierno se ha fijado un plazo de 90 días para mostrar resultados concretos. En ese sentido, la obra no solo busca controlar la frontera, sino también enviar una señal clara a su electorado: el Estado recupera el control territorial.
¿Un nuevo paradigma regional?
La estrategia chilena podría tener efectos más allá de sus fronteras. En un contexto latinoamericano marcado por flujos migratorios crecientes —particularmente desde Venezuela y otras zonas en crisis—, el endurecimiento de Chile podría generar un “efecto desplazamiento”, redirigiendo rutas hacia otros países de la región.
Asimismo, la iniciativa podría influir en el debate regional sobre migración, reforzando posturas más restrictivas y securitarias en gobiernos afines ideológicamente.
El laboratorio chileno: Kast prueba una política migratoria de choque
El “Escudo Fronterizo” de Kast simboliza un giro profundo en la política migratoria chilena: de un enfoque mixto a uno abiertamente centrado en la seguridad. Su implementación pondrá a prueba no solo su eficacia para frenar la migración irregular, sino también su impacto en los derechos humanos, la estabilidad regional y las relaciones diplomáticas.
En un mundo donde las migraciones continúan siendo uno de los grandes desafíos globales, Chile se convierte así en un nuevo laboratorio de políticas de contención.



