Perspectiva Internacional

Donald Trump: un primer aniversario entre la victoria y la incertidumbre

Por perspectiva internacional 06/11/2025

Trump, año uno: el sueño dorado que se desinfla

A un año de su regreso triunfal a la Casa Blanca, Donald Trump enfrenta un panorama mucho menos favorable que aquel 5 de noviembre de 2024, cuando proclamó el inicio de una nueva “época dorada” para Estados Unidos. Doce meses después, su Gobierno lidia con derrotas electorales, un cierre histórico del Estado federal y crecientes cuestionamientos judiciales sobre la legalidad de sus medidas económicas más agresivas.

El “año uno” del segundo mandato de Trump ha estado marcado por una paradoja: el presidente que prometió orden y prosperidad preside hoy un país sumido en la parálisis política y la incertidumbre económica.

Reveses electorales y señales de desgaste

El golpe más visible llegó con las recientes elecciones locales, donde los demócratas lograron victorias significativas en cuatro estados clave. En Nueva York, el socialista Zohran Mamdani se impuso con amplia mayoría y se convirtió en el primer alcalde musulmán de la ciudad. En Virginia y Nueva Jersey, las demócratas Abigail Spanberger y Mikie Sherrill —ambas exfuncionarias con experiencia en seguridad nacional— derrotaron a los candidatos republicanos, mientras que en California, el gobernador Gavin Newsom logró consolidar su poder con una reforma electoral que podría garantizar más escaños a su partido en el Congreso.

Del triunfo a la turbulencia: cómo se tambalea el segundo mandato de Donald Trump

El revés ha generado inquietud dentro del Partido Republicano y alimenta la sensación de que el impulso de Trump comienza a desgastarse. El mandatario, lejos de asumir responsabilidades, se apresuró a culpar al cierre del Gobierno y a su “ausencia en la boleta” de las derrotas sufridas.

El cierre más largo de la historia

Mientras tanto, la Administración federal acumula 35 días de parálisis presupuestaria, el periodo más largo en la historia del país. Miles de funcionarios permanecen sin salario, y millones de ciudadanos enfrentan retrasos en ayudas sociales o incrementos en sus seguros médicos.

Trump presiona a los líderes republicanos del Senado

Trump presiona a los líderes republicanos del Senado para que eliminen la regla del filibusterismo —que exige 60 votos para aprobar leyes relevantes—, buscando destrabar el bloqueo. Sin embargo, su propio partido teme que esa maniobra se convierta en un arma en su contra si los demócratas recuperan el control de la Cámara Alta.

El frente judicial: aranceles bajo la lupa

El Tribunal Supremo, de mayoría conservadora, también ha puesto freno a una de las medidas más polémicas del presidente: los aranceles generalizados a las importaciones. En una audiencia reciente, varios jueces expresaron dudas sobre la legalidad del mecanismo utilizado por Trump, quien invocó una ley de emergencia nacional de 1977 para imponer gravámenes sin aprobación del Congreso.

El regreso de Trump se topa con la realidad

El presidente defendió su postura en su red Truth Social, calificando el caso como “una cuestión de vida o muerte para la seguridad económica y nacional de Estados Unidos”. Sin embargo, el tono dramático no ha evitado que incluso entre sus aliados se cuestione el impacto de sus políticas proteccionistas.

De la promesa al desencanto

Trump había prometido “darle la vuelta” al país y devolverle su grandeza, pero su primer año ha estado lejos de esa narrativa triunfalista. A la erosión política y económica se suma una creciente fatiga mediática. En su última aparición en Florida, durante un foro con empresarios, evitó responder preguntas de la prensa en varias ocasiones, un gesto inusual para un líder acostumbrado a dominar la agenda pública.

Crisis y bloqueo en Washington: el aniversario más amargo de Donald Trump

La conmemoración de su victoria electoral se da, así, entre tensiones internas, desafíos judiciales y un clima político adverso. La imagen del presidente exultante en West Palm Beach hace un año contrasta con la del líder ahora acorralado entre la crisis institucional y la pérdida de impulso político.

Si el primer año del “segundo Trump” debía marcar el comienzo de su legado, lo que deja —por ahora— es un gobierno paralizado, un país dividido y un horizonte cada vez más incierto.