Por Perspectiva Internacional

Moscu, 18 de setiembre de 2026
Las elecciones legislativas rusas comenzaron este viernes y se extenderán hasta el domingo. Más que definir la composición de la Duma, el proceso electoral aparece como una prueba de respaldo al Kremlin y a la continuidad de la guerra en Ucrania.
Rusia vuelve a las urnas en medio de una guerra que ya forma parte central de la vida política del país. Las elecciones para renovar la Duma Estatal, la Cámara Baja del Parlamento ruso, comenzaron este viernes y se desarrollarán durante tres jornadas.
Las urnas de Putin: Rusia vota y el Kremlin mide el respaldo a la guerra
El presidente Vladímir Putin ha presentado estos comicios como una demostración de unidad nacional. En un mensaje difundido antes del inicio de la votación, sostuvo que el voto de millones de ciudadanos demostraría el respaldo a los soldados rusos y que la sociedad permanece unida detrás del esfuerzo bélico.
De esta manera, una elección legislativa adquiere una dimensión política mucho mayor: el Kremlin busca transformar los resultados en una expresión de apoyo a la continuidad de la guerra en Ucrania.
La disputa por la Duma
La Duma Estatal cuenta con 450 bancas y en estas elecciones participan nueve formaciones políticas.
El sistema combina el voto por listas partidarias con la elección de candidatos en circunscripciones uninominales.
El Partido Comunista, una de las fuerzas históricas del sistema político ruso y tradicionalmente leal al Kremlin en cuestiones fundamentales, participa y cuestiona algunos procesos.
El fenómeno resulta relevante porque muestra que el control político del Kremlin no se limita exclusivamente a las fuerzas abiertamente opositoras. También alcanza a sectores del sistema partidario oficial cuando existe la posibilidad de que puedan desarrollar posiciones críticas dentro del Parlamento.
El voto electrónico, nuevo campo de batalla
Uno de los principales puntos de controversia es el voto electrónico.
El sistema será utilizado en 33 de las 89 regiones rusas. Los resultados están gestionados mediante sistemas tecnológicos estatales, mientras que las comisiones electorales de los partidos no tienen acceso directo al funcionamiento del sistema y reciben los resultados finales.
El Partido Comunista, Yábloko y Golos han expresado preocupaciones similares sobre la transparencia del mecanismo.
El argumento central es que la utilización del voto electrónico dificulta la fiscalización independiente y genera interrogantes sobre la posibilidad de verificar que cada voto sea efectivamente secreto y contabilizado correctamente.
Además, existen antecedentes que alimentan las sospechas.
En las elecciones legislativas de 2021, el recuento electrónico produjo modificaciones significativas de los resultados inicialmente observados en algunas regiones, favoreciendo a Rusia Unida, el partido de Putin.
En las elecciones presidenciales de 2024 también se registraron anomalías denunciadas por especialistas en sistemas electorales digitales, particularmente relacionadas con la velocidad y concentración temporal de los votos electrónicos.
Participación: el otro objetivo del Kremlin
Para el Gobierno ruso no solamente importa quién gana, sino también cuántos ciudadanos concurren a votar.
Una elevada participación permitiría presentar el resultado como una expresión masiva de respaldo social.
La extensión de las elecciones durante tres días también es cuestionada por organizaciones opositoras, que consideran que facilita mecanismos de presión sobre determinados sectores de la población.
La participación electoral se convierte así en una variable política de primer orden: cuanto mayor sea, mayor será la capacidad del Kremlin para presentar el resultado como una demostración de cohesión nacional.
Una elección sin debate político abierto
La campaña electoral también refleja las restricciones existentes sobre el debate público.
Reporteros Sin Fronteras ubica a Rusia en el puesto 172 de 180 países en materia de libertad de prensa. Los principales canales de televisión están bajo control estatal y buena parte de los medios independientes desarrolla sus actividades desde el exterior.
Las restricciones sobre las redes sociales y plataformas digitales reducen aún más los espacios disponibles para la discusión política.
En consecuencia, la elección se desarrolla dentro de un sistema donde las principales herramientas de comunicación política se encuentran fuertemente condicionadas por el Estado.
¿Qué está buscando Putin?
Más allá de la distribución formal de las bancas, estas elecciones tienen para el Kremlin una función política estratégica.
Putin busca proyectar tres mensajes.
El primero es unidad interna: la idea de que la sociedad rusa permanece cohesionada frente a la guerra.
El segundo es legitimidad política: una elevada participación y un resultado favorable para Rusia Unida permitirían al Kremlin sostener que mantiene un amplio respaldo social.
El tercero es continuidad estratégica: una Duma alineada con el Ejecutivo facilitaría mantener el actual rumbo político y militar.
Pero existe una cuarta dimensión menos visible: conocer hasta qué punto las dificultades económicas, los ataques ucranianos, las restricciones de Internet, la inflación y los problemas de abastecimiento comienzan a modificar el clima social.
La propia fuente señala que durante los últimos meses comenzaron a aparecer expresiones públicas de malestar relacionadas con estos problemas.
Una elección que también mide los límites del sistema
El resultado electoral será importante, pero quizás lo sea aún más aquello que quede fuera de las urnas.
La guerra en Ucrania, por lo tanto, no solamente está definiendo la política exterior rusa. También está transformando el sistema político interno.
Las elecciones legislativas de 2026 constituyen, en este sentido, algo más que una renovación parlamentaria. Son una nueva demostración de cómo la guerra, la concentración del poder y el control del espacio político se entrelazan en la Rusia de Vladímir Putin.
El Kremlin busca que las urnas funcionen como un mensaje hacia el exterior: Rusia sigue unida y la guerra cuenta con respaldo social.
Ataques con drones ucranianos
Según informó la agencia DPA, los colegios electorales de la ciudad rusa de Sochi, a orillas del Mar Negro, se vieron obligados a cerrar brevemente debido a la amenaza de drones.
Por motivos de seguridad, los miembros de las comisiones seccionales, los votantes y los observadores electorales se refugiaron en búnkeres antibombas, declaró el alcalde Andrei Proshunin.
Poco después, declaró el fin de la alerta y permitió que se celebraran las elecciones



