Perspectiva Internacional

Magallanes vuelve a tensar la relación entre Argentina y Chile: cuando la geopolítica austral entra en escena

Por Perspectiva internacional

Buenos Aires, Santiago,26 de gosto de 2026

El primer choque diplomático entre los gobiernos de Javier Milei y José Antonio Kast revela que, detrás de la alianza ideológica entre ambos mandatarios, persisten viejas sensibilidades territoriales y nuevos intereses estratégicos en el extremo sur del continente.

La relación entre Argentina y Chile atraviesa su primer episodio de tensión diplomática desde la llegada de José Antonio Kast a La Moneda. La controversia surgió a partir de declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, quien sostuvo que “Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía” y reivindicó la necesidad de aumentar la presencia argentina en una región que definió como una “llave bioceánica” entre el Atlántico y el Pacífico.

Las palabras provocaron una rápida reacción en Santiago. La Cancillería chilena anunció el envío de una nota formal de protesta y el Gobierno de Kast reafirmó que la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes no está en discusión.

La respuesta argentina, entretanto, buscó desactivar el conflicto. La Cancillería dejó en claro que la posición oficial de Buenos Aires continúa siendo la establecida por los tratados bilaterales de 1881 y 1984, al tiempo que destacó la importancia estratégica de mantener una relación de cooperación con Chile.

El Estrecho de Magallanes reabre viejas tensiones entre Argentina y Chile

El episodio puede parecer, a primera vista, una disputa provocada por declaraciones de un alto jefe militar. Pero el trasfondo es mucho más profundo.

Una alianza política que no elimina los intereses nacionales

Milei y Kast han construido en los últimos meses una relación política basada en una evidente afinidad ideológica. Ambos representan a una derecha radicalizada, crítica del progresismo latinoamericano y favorable a una estrecha vinculación con Estados Unidos.

Esa coincidencia ha generado expectativas de una nueva etapa de cooperación entre Buenos Aires y Santiago.

La pieza estratégica que pone a prueba la alianza entre Milei y Kast

Sin embargo, la política exterior no se construye únicamente sobre afinidades ideológicas. Los Estados continúan defendiendo intereses estratégicos propios, particularmente cuando están en juego territorios, recursos naturales, rutas marítimas y posiciones geopolíticas.

El episodio de Magallanes constituye precisamente un recordatorio de esa realidad.

Magallanes vuelve a encender la histórica tensión entre Argentina y Chile

Argentina y Chile pueden compartir una visión política similar sobre numerosos asuntos, pero siguen teniendo una de las fronteras internacionales más extensas del mundo y una historia marcada por controversias territoriales que, aunque resueltas jurídicamente, permanecen presentes en la memoria política y estratégica de ambos países.

El Estrecho de Magallanes, una pieza geopolítica de primer orden

El valor del Estrecho de Magallanes excede ampliamente la dimensión territorial.

Su ubicación convierte al extremo austral sudamericano en un espacio estratégico para la navegación entre los océanos Atlántico y Pacífico. A esto se suma su proximidad con el Pasaje de Drake, la Antártida y algunas de las principales reservas de recursos naturales del planeta.

En un escenario internacional caracterizado por la competencia entre grandes potencias, las rutas marítimas y los llamados minerales críticos adquieren una importancia creciente.

Argentina y Chile: la nueva batalla por el estratégico extremo sur

El extremo sur de América Latina comienza así a ser observado desde una perspectiva diferente. Ya no se trata únicamente de una región periférica y distante de los principales centros de poder mundial. Es un espacio donde convergen intereses relacionados con energía, navegación, pesca, recursos naturales, logística, presencia militar y proyección antártica.

La propia Cancillería argentina reconoció esta nueva dimensión al señalar que el extremo austral está adquiriendo una importancia creciente debido a sus recursos estratégicos, sus rutas marítimas y su papel en las cadenas globales de suministro.

Una historia que todavía pesa

Argentina y Chile han demostrado que pueden resolver sus controversias territoriales mediante la diplomacia. Pero la historia demuestra también que la relación puede deteriorarse rápidamente cuando aparecen cuestionamientos sobre la soberanía.

El fantasma del Beagle reaparece en el extremo sur

El antecedente más dramático fue la crisis del canal Beagle. A fines de la década de 1970, ambos países estuvieron al borde de una guerra por la soberanía de tres islas australes.

La mediación de la Santa Sede evitó el enfrentamiento armado y abrió el camino hacia una solución negociada. Posteriormente, el Tratado de Paz y Amistad de 1984 permitió consolidar un marco jurídico para las relaciones bilaterales.

Desde entonces, la cooperación argentino-chilena ha avanzado considerablemente.

Por eso, las declaraciones de funcionarios militares que puedan ser interpretadas como cuestionamientos territoriales generan una reacción especialmente sensible en Chile.

Chile reacciono con rapidez

No es casual que el Gobierno de Kast haya reaccionado con rapidez. Tampoco que la oposición y distintos sectores de la derecha chilena hayan cerrado filas en defensa de la soberanía nacional.

En asuntos territoriales, las diferencias ideológicas suelen quedar rápidamente relegadas.

La Antártida agrega una nueva dimensión

La controversia sobre Magallanes tampoco puede analizarse separadamente de la creciente importancia geopolítica de la Antártida.

Argentina y Chile poseen una larga tradición de cooperación antártica. Ambos países mantienen posiciones jurídicas y reivindicaciones territoriales propias, pero también desarrollan mecanismos conjuntos de cooperación científica, naval y ambiental.

La Patrulla Antártica Naval Combinada es uno de los ejemplos más importantes de esa cooperación.

Cuando la ideología no alcanza: Milei y Kast chocan por Magallanes y la Antartida

El problema es que la creciente competencia internacional por los recursos naturales, las rutas marítimas y la influencia sobre el continente antártico puede otorgar una nueva dimensión estratégica a todo el extremo austral.

El control y la presencia en los espacios marítimos próximos a la Antártida adquieren, en consecuencia, una importancia que probablemente seguirá aumentando durante las próximas décadas.

¿Un conflicto puntual o una señal de alerta?

La reacción de ambos gobiernos permite pensar que, por ahora, Buenos Aires y Santiago tienen interés en evitar una escalada.

La Cancillería argentina ratificó la vigencia de los tratados existentes y el presidente Kast valoró públicamente esas declaraciones.

Eso es importante porque demuestra que los canales diplomáticos continúan funcionando.

Las palabras de los responsables militares tienen un peso particular

Pero existe una señal de alerta que no debería ser ignorada: las declaraciones sobre Magallanes no constituyen un episodio completamente aislado. En enero pasado, el jefe del Servicio de Hidrografía Naval argentino había sostenido que “la boca de Magallanes es argentina”, provocando también una reacción chilena.

La reiteración de este tipo de afirmaciones puede terminar generando un problema político mayor, incluso si la posición formal de ambos gobiernos permanece sin cambios.

En política exterior, las palabras de los responsables militares tienen un peso particular. Una declaración aparentemente personal puede ser interpretada como un indicio de un cambio doctrinario o estratégico, especialmente cuando involucra territorios sensibles.

El desafío para Milei y Kast

Para Javier Milei, el episodio representa una prueba de disciplina de su política exterior.

El Gobierno argentino necesita demostrar que su acercamiento ideológico a Kast no implica una modificación de la política territorial argentina ni una revisión de los acuerdos bilaterales existentes.

Para Kast, el desafío es diferente: debe defender con firmeza la soberanía chilena sin permitir que una controversia puntual termine deteriorando una relación estratégica con uno de sus principales vecinos.

Ambos gobiernos tienen fuertes incentivos para evitar una crisis.

Ambos necesitan cooperar en seguridad fronteriza, infraestructura, energía, comercio, minería, navegación y Antártida

Argentina y Chile necesitan cooperar en materia de seguridad fronteriza, infraestructura, energía, comercio, minería, navegación y Antártida. Además, la estabilidad de la frontera austral resulta fundamental para cualquier estrategia regional de integración.

El verdadero debate está más allá de Magallanes

La controversia deja, finalmente, una cuestión de mayor alcance.

Sudamérica está entrando en una etapa en la que sus espacios australes tendrán un peso geopolítico cada vez mayor. El Atlántico Sur, el Pacífico Sur, el Estrecho de Magallanes, el Pasaje de Drake y la Antártida forman parte de un mismo tablero estratégico.

Magallanes, la pieza estratégica que pone a prueba la alianza entre Milei y Kast

En ese escenario, Argentina y Chile tendrán que decidir si convierten el extremo sur en un espacio de competencia o en una plataforma de cooperación.

La segunda alternativa parece mucho más conveniente para ambos países.

El episodio protagonizado por el jefe de la Fuerza Aérea argentina debería servir, en ese sentido, como una advertencia. Las fronteras jurídicas pueden estar definidas, pero la geopolítica cambia constantemente.

la nueva geopolítica del extremo sur

Y mientras las grandes potencias aumentan su interés por las rutas marítimas, los recursos estratégicos y la Antártida, el verdadero desafío para Argentina y Chile será evitar que viejas disputas territoriales vuelvan a abrirse precisamente cuando el extremo austral comienza a adquirir una importancia internacional que probablemente nunca había tenido.