
Por Perspectiva Internacional
Aman , 4 de agosto de 2026
El costo de las alianzas: Jordania queda atrapada en la escalada de Oriente Próximo
La prolongación del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel está modificando el mapa estratégico de Oriente Próximo. Mientras la atención internacional continúa centrada en los enfrentamientos directos entre Teherán y Tel Aviv, un actor tradicionalmente considerado un factor de estabilidad regional comienza a ocupar un lugar cada vez más delicado: Jordania.
La regionalización del conflicto con Irán: Jordania como escenario de la competencia estratégica
Durante las últimas semanas, el reino hachemita ha sufrido una creciente ola de ataques con misiles y drones iraníes dirigidos principalmente contra instalaciones militares donde operan efectivos estadounidenses. Paradójicamente, mientras Israel experimenta una relativa disminución de los ataques directos desde el alto el fuego alcanzado en junio, Jordania se ha convertido en uno de los principales escenarios de la estrategia iraní para presionar a Washington y a sus aliados regionales.
Un aliado estratégico convertido en objetivo
Desde principios de julio, Irán ha intensificado significativamente sus ataques contra territorio jordano. Aunque la mayoría de los proyectiles fueron interceptados o impactaron en zonas deshabitadas, el mensaje político resulta inequívoco: Teherán busca aumentar el costo estratégico que supone para los países de la región mantener una estrecha cooperación militar con Estados Unidos.
Jordania alberga aproximadamente 4.000 militares estadounidenses distribuidos en diversas instalaciones militares, una presencia que constituye uno de los pilares de la arquitectura de seguridad construida entre ambos países desde mediados del siglo XX.
Miles de millones de dolares en juego
Esta alianza ha proporcionado importantes beneficios al reino. Washington destina anualmente miles de millones de dólares en asistencia económica y militar, contribuyendo al sostenimiento de unas Fuerzas Armadas consideradas entre las más profesionales del mundo árabe y reforzando la estabilidad de un país situado en una de las regiones más conflictivas del planeta.
Sin embargo, esa misma relación privilegiada ha convertido ahora al país en un objetivo militar.
La estrategia iraní: castigar a los aliados de Washington
Más allá del impacto militar limitado de los ataques, la campaña iraní responde a una lógica de disuasión regional.
Ante la imposibilidad de golpear de manera permanente a Estados Unidos en su propio territorio, Teherán procura elevar los costos políticos y militares para aquellos gobiernos que facilitan la presencia estadounidense en Oriente Próximo.
Cómo Jordania quedó en la línea de fuego de Oriente Próximo
El mensaje también apunta a generar presión interna sobre esos aliados. Al convertirlos en blancos del conflicto, Irán intenta fomentar el descontento social y alimentar el debate sobre la conveniencia de mantener la cooperación estratégica con Washington.
En Jordania ya comenzaron a aparecer señales de esa tensión.
Un debate inusual dentro del reino
Por primera vez en muchos años, sectores políticos jordanos cuestionan públicamente la presencia militar estadounidense.
Carta abierta de dirigentes politicos
Una carta abierta firmada por centenares de dirigentes políticos, exlegisladores, líderes tribales y activistas reclamó la retirada de todas las fuerzas extranjeras del país, argumentando que Jordania está pagando un precio demasiado elevado por una guerra de la que no forma parte.
El documento sostiene que la presencia militar estadounidense incrementa los riesgos de seguridad, afecta la economía —particularmente al turismo, que representa cerca del 18% del PBI— y expone al país a una escalada regional que amenaza su tradicional papel como espacio de estabilidad.
Aunque el Gobierno mantiene una férrea política de control sobre el debate público, la aparición de estas críticas refleja una creciente preocupación dentro de sectores de la sociedad jordana.
Un equilibrio extremadamente frágil
La posición geográfica de Jordania explica gran parte de su vulnerabilidad.
Limita con Israel, Cisjordania, Siria, Irak y Arabia Saudita, es decir, con algunos de los principales focos de tensión de Oriente Próximo.
Al mismo tiempo, el país carece de recursos energéticos propios, depende casi completamente de las importaciones de petróleo y sostiene un complejo equilibrio político entre la monarquía hachemita, las tribus beduinas y una numerosa población de origen palestino.
La cooperación con Estados Unidos constituye, para la Casa Real, un elemento esencial de su estrategia de supervivencia.
El efecto dominó de la guerra en Oriente Próximo: Jordania entre la disuasión y la vulnerabilidad
Por esa razón, pese a las críticas internas, resulta poco probable que Amán modifique sustancialmente su alianza con Washington. Desde la perspectiva de las autoridades jordanas, los riesgos derivados de abandonar el paraguas de seguridad estadounidense serían considerablemente mayores que los costos políticos derivados de mantenerlo.
Un laboratorio de la nueva guerra regional
La situación de Jordania ilustra una transformación más amplia del conflicto en Oriente Próximo.
La confrontación ya no se desarrolla exclusivamente entre Estados, sino también mediante una competencia por influir sobre los aliados, alterar equilibrios internos y modificar alianzas estratégicas.
Los nuevos objetivos de Iran
Irán intenta demostrar que cualquier país que facilite operaciones militares estadounidenses puede convertirse en objetivo de represalias. Al mismo tiempo, busca erosionar la legitimidad de la presencia occidental en la región presentándola como el principal factor de inestabilidad.
Estados Unidos, por su parte, necesita preservar la confianza de sus socios regionales para mantener una red de bases militares que constituye uno de los pilares de su estrategia global de proyección de poder.
Una estabilidad cada vez más difícil de sostener
Jordania enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia reciente. Debe conservar una alianza considerada indispensable para su seguridad nacional mientras procura evitar que esa misma asociación la convierta en un campo de batalla permanente.
El dilema trasciende al reino hachemita. Otros aliados de Washington en Oriente Próximo observan con atención cómo la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos redefine los costos de las alianzas tradicionales.
los costos estratégicos del paraguas estadounidense
En un escenario donde las guerras se expanden más allá de los frentes convencionales, Jordania representa el caso paradigmático de un Estado que, sin haber iniciado el conflicto, comienza a sufrir sus consecuencias de manera cada vez más directa. La evolución de esta situación será un indicador clave para comprender si la actual confrontación deriva hacia una regionalización aún mayor o si los mecanismos de disuasión logran contener una escalada de consecuencias imprevisibles.
